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miércoles, 27 de abril de 2011

el amor de Cristo

Dios te bendiga!!. Imprimir


lunes, 25 de abril de 2011

La prosperidad de Dios

Dios te bendiga!!.


Las creencias tradicionales nos han llevado a considerar la prosperidad como algo antibíblico. Sin embargo, inspirado por el Espíritu Santo, Juan dice que su deseo es que prosperemos y tengamos salud. Más adelante, en el versículo 11 de 3 Juan, nos indica: «Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios». Si la prosperidad fuera algo antibíblico, ¿por qué Él desea que prosperemos? Como ve, la prosperidad en sí no es mala.
El dinero no es la raíz de todos los males. El amor al dinero es la raíz de todos los males (1 Ti 6:10), y existen personas cometiendo este pecado, ¡sin poseer ni un peso! Sin embargo, quiero que usted entienda que la prosperidad abarca mucho más que las finanzas.
Cuando Juan dijo que deseaba que prosperemos y tengamos salud, añadió la oración «así como prospera tu alma». El hombre es espíritu: tiene un alma que consiste de la mente, la voluntad y los sentimientos y, además, el hombre habita en un cuerpo. Por lo tanto, existen la prosperidad espiritual, la mental y la física.
Para prosperar espiritualmente, usted debe nacer de nuevo. Cuando usted recibe a Jesús como su Salvador y como el Señor de su vida, su espíritu nace de nuevo y se restablece la comunión con el Padre celestial. Eso lo coloca a usted en posición de recibir de Él todo que lo su Palabra promete.
Para que su alma prospere, usted debe ser capaz de controlar su mente, su voluntad y sus sentimientos. El acumular mucho conocimiento no significa que su mente esté prosperando. La prosperidad mental ocurre cuando usted utiliza la información que ha adquirido; cuando usted controla su mente en lugar de ella a usted. En 2 Corintios (10:5) se indica: «… derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo». La persona que hace esto tiene control de su mente y está en posición de prosperar mentalmente. Si la Palabra de Dios no vive y opera en usted, no tendrá el dominio completo de su mente. De la misma forma es como debe controlar su voluntad.
Cómo controlar la voluntad
Algunas personas dicen «Señor, ayúdame a quebrantar mi voluntad». Dios no quiere que usted tenga una voluntad quebrantada para que Él pueda dominarla. Lo que Él desea es que usted someta por completo su voluntad a la de Él para que ambas trabajen unidas.
Cuando Dios creó al hombre, le dio una voluntad con poder. En realidad, es una voluntad divina porque otorga al hombre el derecho de escoger su destino para la eternidad. Solamente un dios tiene ese poder. El hombre fue hecho a imagen de Dios y se le dio la voluntad para que tome sus propias decisiones.
Usted puede irse al infierno si así lo desea, y Dios respetará su derecho a hacerlo; por supuesto usted no tiene que ir ahí, pero tiene la libertad de hacerlo. Por otra parte, usted puede escoger a Jesucristo y a la Palabra de Dios y pasar la eternidad junto a su Padre Celestial. ¡Qué privilegio! La decisión es suya.
Cuando el alma de una persona prospera, su voluntad está en armonía con la voluntad de Dios. ¿Cómo puede usted estar en armonía con la voluntad de Dios? Mientras no conozca lo que su Palabra dice, no podrá hacerlo, pues la Palabra y la voluntad de Dios son una misma cosa. Una persona sincera no puede tener voluntad para algo y expresar lo contrario. Si usted está en armonía con la Palabra de Dios, quiere decir que está en armonía con la voluntad de Dios.
Cómo dominar la naturaleza emotiva
Hablemos ahora acerca de nuestros sentimientos, que son parte del alma. En primer lugar, Dios lo creó a usted con una naturaleza emotiva. Usted fue creado a imagen de Él, por lo tanto, Dios también debe de tener sentimientos.
Las escrituras confirman que Jesús lloró (Juan 11:35) y que Dios se ríe (Salmo 2:4). Por supuesto que expresar los sentimientos no es malo, sin embargo, para que nuestra alma prospere, no debemos dejarnos llevar por los sentimientos.
Los Evangelios revelan que Jesús sintió compasión. Él dijo que solamente hizo lo que vio a su Padre hacer, por lo que la compasión es una persona: el Padre. Jesús expresó sus sentimientos, pero no se dejó llevar por estos. Él siempre ejerció dominio propio, y nos dio el ejemplo a seguir: el alma que prospera debe mantener siempre sus sentimientos en armonía con la palabra de Dios.
Su prosperidad y su salud nunca serán mayores que la prosperidad y la salud de su alma. Usted puede ser un creyente nacido de nuevo, incluso ser lleno del Espíritu Santo, y sin embargo no prosperar en su alma.
Por ejemplo, una santa mujer de Dios que viva en la pobreza, podrá hacer, por medio de la oración, que haya avivamiento en la iglesia y que todos en el pueblo sean salvos, pero estar siempre enferma y en cama por no creer lo que dice la palabra de Dios con respecto a su propia salud.
La prosperidad verdadera
Lo que el mundo define como prosperidad material (prosperidad de los sentidos) incluye el oro, la plata, el prestigio social y el poder económico y político. Y lo que el mundo define como prosperidad mental (prosperidad del alma) es «saberlo todo».
Sume estos dos conceptos y el resultado será una persona que usa su mente para obtener poder político y económico. Para el mundo, esto constituye la definición total de prosperidad, y usted puede ver fácilmente las desventajas.
La prosperidad verdadera es la capacidad de solventar las necesidades humanas en cualquier aspecto de la vida. La riqueza y el poder no pueden satisfacer todas las necesidades.
El dinero es un dios pésimo: no puede comprar la salud ni prevenir que las dolencias o enfermedades controlen el cuerpo humano. Es cierto que se puede usar para comprar, hasta cierto punto, la salud, pero la forma de sanar que el mundo utiliza es en realidad muy limitada.
En el ámbito mental, una persona puede saberlo todo y aun así no tener la capacidad de utilizar ese conocimiento para obtener el dinero o la salud que necesita.
Solo la Palabra
¿Qué produce la prosperidad espiritual, mental y física? ¿Qué une a estos aspectos? La Palabra de Dios. En Hebreos 4:12, la Biblia dice que «la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos», también dice que «penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».
Cuando usted anda en la palabra de Dios, prosperará y tendrá salud. La voluntad de Él para con nosotros es que tengamos salud total, y que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts 5:23). ¡Alabado sea Dios!

domingo, 26 de julio de 2009

Por sus frutos los conocereis



Dios te bendiga!!.

¿De qué trata la vida cristiana? Se trata de conocer a Dios y a Su hijo Jesucristo y dar fruto. En el evangelio de Juan, Jesús dijo:

Juan 15:16

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

También Pablo dijo en

Romanos 7:4
Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.


En la parábola del sembrador Jesús habla de los cuatro diferentes tipos de personas que escuchan la Palabra de Dios.
El segundo y tercero eran aquellos que fueron infructuosos, mientras que en el último, el loable, es el que “oye y entiende la Palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno.” (Mateo 13:23)

Por lo cual, lo que Dios planeó para los cristianos no era solamente creer y sin cambio alguno.
El ser solamente un tipo de árbol o dar el mismo tipo de fruto que daban antes. El hecho de que no demos fruto le importa a Dios.
Déjame repetir esto: Dios no tiene la intención de que solo vayas por la vida. Dio te hizo una criatura única, te dio dones, sí, a ti, únicamente, y te comisionó para que hicieras una cosa: para que fueras y llevaras fruto.
Pronto veremos cómo se hace, pero ten en mente que Dios ha dado dones a cada uno de sus hijos, desde el más joven hasta el más viejo, del más podre al más rico, desde el analfabeta hasta el más educado, Él les ha dado dones únicos y desea que llevemos mucho fruto.
Veamos de nuevo lo que el Señor dijo en Juan 15:

Juan 15:8
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto”

Juan 15:1-2
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador... y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.”

El Padre se regocija cuando sus hijos producen fruto. Observa que tiene cuidado especial al podar, limpiar a todos aquellos que llevan fruto para que ¡lleven más! El Padre no quiere más ramas en la vid... quiere ramas fructíferas, no, ramas ABUNDANTEMENTE fructíferas, ramas que den fruto a su máximo potencial.
Hoy, muchos cristianos se hacen a un lado esperando que alguien más “se encargue del show” en lugar de ellos.
Un “profesional”, porque ellos no son.... “profesionales”, pero Pedro y los otros – la mayoría de ellos pescadores del primer siglo no eran profesionales en ese sentido.
¡No se graduaron de ningún seminario y ni siquiera lo necesitaban! ¡El único título que tenían era el de pescadores!
Hay algunos por ahí que aunque han creído, no se les ve que lleven fruto en su vida. Una vida cristiana sin cambio, es una vida cristiana sin fruto, son una contradicción de sí mismos.
Y con esto no quiero decir que cristianos apasionados con celo de Dios y su Palabra no cometen errores, ¡claro que sí!.
Pero cristianos apasionados rechazan el llamado masivo, que dice: “sigue la corriente... es suficiente con ir el domingo al templo, sentarse en la banca, cantar y escuchar el sermón, luego regresar a casa y olvidarse de todo hasta el próximo domingo”. Los cristianos apasionados no se arriesgan.
No se conforman con menos. Buscan a Dios y quieren crecer en Él, quieren acercase más y más a Él y a Su Hijo, quieren que Cristo se manifieste en sus vidas tanto como sea posible.
Los cristianos apasionados tienen, valga la redundancia, pasión por el fruto y visión por Cristo, y la novedad es que Dios quiere que seas como ellos, quiere que seas un CRISTIANO APASIONADO o por decirlo de otra forma un cristiano con pasión por Dios.
Un cristiano caliente, no uno tibio (Apocalipsis 3:15), que seas una rama fructífera que florece y da fruto a su máxima potencia. De eso se trata la vida cristiana.

Fruto: ¿Qué es?
Para ponerlo fácil yo diría que fruto es una vida cambiada, centrada en Cristo, una vida a la que hemos muerto a nosotros mismos para que Cristo viva a través de nosotros (Gálatas 2:19-20).
Una vida que busca complacer a Dios y no a uno mismo o a la gente; una vida cuyo tema central y prioridad es Dios. Veamos lo que dice la Escritura:

Gálatas 5:22-25
22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.


Lo que quiere decir con espíritu es el nuevo hombre, Cristo en nosotros. Vivir de acuerdo al nuevo hombre produce el fruto mencionado en los versículos anteriores, el carácter del nuevo hombre es el que Cristo tiene. Leamos

Efesios 2:10:

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.


Dios ya ha preparado de antemano las buenas obras en las cuales debemos andar. A cada uno de nosotros nos ha dado dones únicos, como un árbol plantado y destinado a dar fruto. El objetivo de esto es complacer al Padre y llevar fruto.

1 de Pedro 4:7:11

7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.
8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.
9 Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.
10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

En este pasaje da instrucciones de “como ser” en varias cosas. Velad en oración, tener ferviente amor los unos a los otros, ser hospitalarios sin murmurar.
Observa también que cada uno de nosotros a recibido un don de Dios.
Dios a dado dones únicos a cada uno de Sus hijos.
Como cada una de las partes del cuerpo es única y puesta en su lugar con una función, así también cada uno de nosotros: hemos sido puestos por Dios en el cuerpo de Cristo, la iglesia, y hemos recibido cada uno dones únicos para funcionar ahí (1 de Corintios 12:12-27).
Y lo que Pedro nos dice aquí es simplemente una cosa: ¡FUNCIONA! Dios no ha dado dones a ciertos individuos solamente; no ha dado dones solo a tu pastor o sacerdote. Este pasaje no se refiere a un grupo específico de personas dentro de la comunidad cristiana.
Por el contrario, se refiere a todos los cristianos, ¡incluyéndote a ti! Observa que también dice que se ministren los unos a los otros. Yo te ministro a ti, tu me ministras a mí.
Hoy usamos la palabra “ministrar” para describir a alguien con un rol más que nada administrativo.
Así al pastor o el sacerdote de la comunidad de creyentes local se le llama “ministro”.
Es el único que se supone que puede ministrar, mientras que todos los otros que no son pastores ni sacerdotes y que no toman parte en la administración de la comunidad son los que reciben la ministración, pero ¿nunca pueden ministrar? Ésta es la idea que implícita o explícitamente reside en la mente de muchos.
Bueno, pues la noticia es que esta idea no es originada por Dios ¡ni es fundamentada en las Escrituras!
La idea que la Escritura promueve es la siguiente: cada uno de nosotros ha sido dotado por Dios de manera única y de la misma forma ha sido puesto en el cuerpo de Cristo.
En las Escrituras no existen tales cosas como clero o laicado.
Como dicen las Escrituras, todos nosotros somos sacerdotes de Dios.
Veamos cómo lo pone Pedro tan maravillosamente:

1 Pedro 2:9
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

1 Pedro 2:5
“vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”


Se espera que cada uno de nosotros funcione en su don, ministrando unos a los otros.
Lo que 1 de Pedro 4:7-11 nos dice es que te debes de ocupar en los dones que Dios te dio. Enfócate en tu don y ejercítalo.
No se trata de que si tienes un “ministerio” o no, porque en realidad ¡sí tienes uno!
¡Eso es un hecho! Y lo que Pedro dice es ocúpate en eso, ocúpate ministrando de acuerdo a tu don.
De nuevo, aunque lo anterior son frutos y puede que parezca que ocuparse haciendo o caminando producirá fruto, esta no es la imagen completa.
Ocuparse ejecutando nuestros dones presupone una relación viva con el Señor Jesucristo.

Filipenses 1:9-11
9 Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento,
10 para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo,
11 llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Los frutos de justicia “son por medio de Jesucristo” no por nuestras fuerzas. Además, su resultado es la gloria y alabanza de Dios.
Como Jesús explica en Juan 15, Él es la vid y nosotros los pámpanos:

Juan 15:4-5,8
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Producir fruto, presupone que somos permanentes en la Vid. Y nosotros no somos la Vid.
¡Es Cristo! Nosotros somos los pámpanos, es imposible para un pámpano producir fruto si no permanece en la Vid.
Del mismo modo con nosotros, es nuestra unión con Cristo la que puede hacernos, los pámpanos, producir fruto.
En este caso, los pámpanos no son nada más que la forma en que la Vid produce fruto. Ministrar y ejercer las buenas obras que Dios preparó para nosotros presupone, por lo tanto, una relación apasionada con el Señor Jesucristo, a quien queremos complacer.
El enfoque no es precisamente en las obras mismas sino en Cristo, y a través de nuestra unión con Él, como permanecemos en Él, “por medio de Jesucristo” como la epístola de Filipenses dice, el fruto se hace evidente.
Avanzando un poco más en esto, Cristo habló de falsos profetas y dijo que los reconoceremos por sus frutos.

Mateo 7:15-20
15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.


Permanece en Cristo, porque el que permanece en Cristo y Cristo en él solo puede producir una cosa: ¡mucho fruto!
Fruto: Podar
No sé mucho de jardinería, pero sé desde que estaba en la escuela que para que una planta pueda producir fruto necesita ser podada de vez en cuando. Como quiera ésta no es una definición completa.
Buscando en internet encontré la siguiente definición en wikipedia: (ver:
http://es.wikipedia.org/wiki/Poda)


La Palabra habla sobre los falsos profetas (Mateo 7:5),
falsos Cristos (Mateo 24:24),
falsos apóstoles (2 Corintios 11:13),
falsos hermanos (Gálatas 2:4, 2 Corintios 11:20),
falsos maestros (2 Pedro 2:1),
obreros fraudulentos (2 Corintios 11:13).
Hay algo para identificar a este tipo de personas, me refiero al ¡fruto!, y el fruto bueno solo puede venir a través de “Jesucristo”.
Cualquier otro árbol, aunque pueda ser que hable de Dios, incluso de Cristo, puede producir fruto falso.
De esta manera, mi querido hermano o hermana, me gustaría animarte a buscar a Dios con todo tu corazón; a que apasionadamente busques crecer en tu relación con nuestro Dios vivo para luego ocuparte en lo que sea que Él haya preparado para ti.
El fruto del espíritu se llama asi porque el árbol es el Espíritu Santo, la nueva criatura, Cristo en nosotros.

jueves, 16 de julio de 2009

El implacable amor de Dios Parte 1


Dios te bendiga!!.

Quiero hablarles acerca de la palabra implacable.
Significa que no disminuye en intensidad o esfuerzo—no se rinde, ni se compromete, incapaz de ser cambiado o persuadido con argumentos.
Ser implacable es apegarse a un rumbo determinado.
Que maravillosa descripción del amor de Dios.
El amor de nuestro Señor es absolutamente implacable.
Nada puede entorpecer o disminuir su búsqueda amorosa tanto de pecadores como de santos. David, el salmista, lo expreso de esta manera:

Salmos 139:5,7-8


5 Detrás y delante me rodeaste,
Y sobre mí pusiste tu mano.
7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?
8 Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.


David esta hablando de las grandes altas y bajas que enfrentamos en la vida.
El esta diciendo, “Hay tiempos cuando soy tan bendecido que me siento levantado con gozo.
En otros tiempos, me siento como si estuviera en el mismo infierno, condenado e indigno.
Pero no importa donde este, Señor no importa cuan bendecido me sienta o cuan baja sea mi condición tu estas allí.
No me puedo alejar de tu amor implacable.
Y no puedo ahuyentarlo.
Tu nunca aceptas mis argumentos acerca de cuan indigno soy.
Aun cuando soy desobediente—pecando contra tu verdad, cuando no aprecio tu gracia—tú nunca dejas de amarme.
¡Tu amor por mi es implacable!”
En un momento bajo, David oro, “Señor, tu asentaste mi alma en un lugar celestial. Me diste luz para que entienda tu Palabra.
La hiciste una lámpara para guiar mis pies.
Pero he caído tan bajo, no veo como pueda recuperarme.
He preparado mi cama en el infierno; y merezco ira y castigo.
Tu eres muy exaltado y santo para amarme en esta condición.”
David había pecado gravemente. Este es el mismo hombre que había disfrutado diariamente de aportación espiritual de consejeros piadosos.
El fue enseñado por rectos hombres de Dios.
El fue ministrado por el Espíritu Santo.
El recibió revelaciones de la Palabra de Dios.
Aun así, a pesar de muchas bendiciones y su vida consagrada, David desobedeció la ley de Dios rotundamente.
Estoy seguro que conoces la historia del pecado de David.
El deseo la mujer de otro hombre y la embarazo.
Entonces el trato de cubrir su pecado emborrachando al esposo, esperando que el hombre se acostara con su esposa embarazada.
Cuando eso fracaso, David mato al esposo.
El confabulo enviando al hombre a una batalla perdida, sabiendo que el moriría.
Las Escrituras dicen, “…Mas esto que David había hecho; fue desagradable ante los ojos de Jehová.” (2 Samuel 11:27).
Dios llamo las acciones de David “un gran mal.”
Y el envió al profeta Natán a decirle, “…con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová,” (12:14).
El Señor entonces disciplino a David, diciendo que el sufriría severas consecuencias.
Natán profetizo, “…el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.” (12:14).
David oro el día entero por la salud del bebe. Pero la criatura murió, y David lloro profundamente por las cosas terribles que el había causado.
Todavía, a pesar del pecado de David, Dios seguía persiguiéndolo con su amor. Mientras el mundo se mofaba de la fe de este hombre caído, Dios le dio a David una muestra de su amor implacable.
Betsabé ahora era la esposa de David y ella dio a luz a otra criatura. David, “…y llamo su nombre Salomón, al cual amo Jehová.” (12:24).
El nacimiento y la vida de Salomón fueron una bendición totalmente inmerecida para David.
Pero el amor de Dios por David nunca amaino, aun en la hora de su mayor vergüenza. El persiguió tras David de manera implacable.
Considera también el testimonio del apóstol Pablo.
Mientras leemos de la vida de Pablo, vemos a un hombre empeñado por destruir la iglesia de Dios. Pablo parecía un loco en su odio hacia los cristianos.
El suspiraba amenazas de matanza contra todos los que seguían a Jesús.
El busco la autorización del sumo sacerdote para cazar a los creyentes, para así entrar en sus casas y arrastrarlos a la prisión.
Después que fue convertido, Pablo testifico que aun durante esos años llenos de odio—mientras el estaba lleno de prejuicios y mataba ciegamente a los discípulos de Cristo—Dios lo amaba.
El apóstol escribió:

Romanos 5:8

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros.

El dijo en esencia: “Aunque yo no estaba conciente de esto, Dios me estaba persiguiendo.
El siguió detrás de mi en amor, hasta ese día cuando literalmente el me tumbo de mi cabalgadura.
Ese fue el implacable amor de Dios.”
A través de los años, Pablo estaba aun más convencido que Dios le amaría fervientemente hasta el fin, a través de sus altas y bajas.

El declaro:


Romanos 8:38-39

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

El estaba declarando: “Ahora que le pertenezco a Dios, nada puede separarme de su amor. Ningún diablo, ni demonio, ni principado, ni hombre, ni ángel—nada puede detener a Dios de amarme.”
La mayoría de los creyentes han leído este pasaje una y otra vez.
Lo han escuchado predicar por años.
Sin embargo, creo que la mayoría de los cristianos encuentran que las palabras de Pablo son difíciles de creer.
Cada vez que nosotros pecamos o le fallamos a Dios, perdemos todo sentido de la verdad de su amor por nosotros.
Luego, cuando algo malo nos pasa, pensamos, “Dios me esta azotando.
” Terminamos culpándolo de cada problema, prueba, enfermedad y dificultad.
En realidad, estamos diciendo: “Dios has dejado de amarme, porque te falle. Lo disguste y el esta enojado conmigo.”
De repente, dejamos de comprender el implacable amor de Dios por nosotros.
Olvidamos que el nos persigue continuamente en todo tiempo, sin importar nuestra condición.
Todavía aun, lo cierto es, que no podemos enfrentar la vida y todos sus terrores y penurias sin asirnos de esta verdad.
Debemos estar convencidos del amor de Dios por nosotros.
Conozco a muchos ministros que hablan mucho del amor de Dios y libremente lo ofrecen a los demás.
Pero cuando el enemigo viene rugiendo como una fuente a sus propias vidas, son llevados por el torrente.
Caen en un hoyo de desesperación; incapaces de confiar en la Palabra de Dios.
Ellos no pueden creer que Dios pueda aceptarlos, porque están convencidos que Dios se dio por vencido en ellos
Puede que reconozcas este versículo.
A menudo es usado en los servicios eclesiásticos como una bendición.
Usualmente es pronunciado de memoria por el pastor y pocos oidores echan mano de su enorme significado.
Sin embargo, este versículo no es tan solo una bendición.
Es el resumen de todo lo que Pablo le había enseñado a los Corintios acerca del amor de Dios.
Este versículo trata con tres temas divinos: la gracia de Cristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo.
Pablo estaba orando que los Corintios pudieran echar mano de estas verdades.
Creo que si nosotros también podemos comprender estos tres temas, nunca mas dudaremos del implacable amor de Dios por nosotros

El implacable amor de Dios Parte 3

Dios te bendiga!!.

Poca gracia de Dios en la iglesia de Corinto

Pablo encontró a los cristianos Corintios en competencia unos con otros.
La iglesia estaba llena de auto exaltación, autopromoción, y búsqueda propia. Hombres y mujeres se gloriaban en sus dones espirituales, empujando por estatus y posición.
Ellos hasta competían en la mesa de santa cena.
Los creyentes opulentos desfilaban sus comidas exóticas, mientras que los pobres no tenían nada que traer.
Otros estaban tan orgullosos, que les precia como nada demandarse unos con otros para arreglar sus disputas.
Todo esto era contrario a la gracia que Pablo predicaba.
Estos Corintios estaban sellados con un “Yo” en mayúsculas inmensas.
Para ellos era todo tomar y no dar.
Aun hoy la palabra “Corintio” tiene como connotación su carnalidad y mundanalidad.
Pablo les dijo a estos creyentes,
1 Corintios 3:1,3

“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. … ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”

(
Piensa en lo que Pablo estaba diciendo.
Los bebes solo buscan satisfacer sus propias necesidades.
Gritan para que los mimen.
Y los Corintios eran niños en esta forma.
Esta gente era suave con el pecado, algunos entregándose a la fornicación y hasta el incesto.
Cuando pensamos en tales creyentes, la palabra “santo” no llega a la mente.
Sin embargo, a pesar de toda su carnalidad, Dios dirigió a Pablo a escribirles a esta gente como:

1º Corintios 1:2-3

“la iglesia de Dios…a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos…Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”

¿Era esto un error? ¿Estaría Dios guiñando al compromiso de la iglesia?
No, nunca.
Dios conocía todo acerca de la condición de los Corintios.
Y el nunca pasa por alto sus pecados.
No, el saludo lleno de gracia de Pablo es un cuadro del amor implacable de Dios.
Trata de imaginarte la maravilla de los Corintios mientras escuchaban leer la carta de Pablo en la iglesia.
Aquí estaban creyentes contentos consigo mismos solo mirando por el numero uno.
Sin embargo, Pablo, escribiendo bajo inspiración divina, se dirige a ellos como “santos” y “santificados en Cristo.”
¿Por qué? Dios estaba asegurando a su pueblo.
Déjame explicar.
Si Dios nos juzgara conforme a nuestra condición, seriamos salvos un minuto y condenados el otro.
Seriamos convertidos diez veces al día y nos deslizaríamos diez veces diariamente.
Cada cristiano honesto debe admitir que su propia condición, aun en lo mejor, es una de lucha.
Todos aun estamos peleando, aun tenemos que depender de la fe en las promesas de Dios de misericordia.
Eso es porque aun tenemos debilidades y fragilidades en la carne.
Gracias al Señor que el no nos juzga conforme a nuestra condición.
Al contrario, el nos juzga por nuestra posición.

Ves, aunque somos débiles y pecadores, le hemos entregado nuestros corazones a Jesús, y por fe el Padre nos ha sentado con Cristo en lugares celestiales.
Esa es nuestra posición.
Por lo tanto, cuando Dios nos mira, el no nos ve según nuestra condición pecadora sino según nuestra posición celestial en Cristo.
Por favor no me malinterprete.
Cuando digo que Dios asegura a su pueblo en gracia, no me estoy refiriendo a la doctrina que permite al creyente a continuar en pecado promiscuo.
La Biblia aclara que es posible para cualquier creyente alejarse de Dios y rechazar su amor.
Tal persona puede endurecer su corazón tan repetidamente y tan rígidamente, que el amor de Dios no penetrara las paredes que el ha levantado.
Ahora mismo, puedes estar en una condición Corintia.
Pero Dios ve tu posición como que estas únicamente en Cristo.
Así fue como el trato con los Corintios. Cuando Dios los miraba, el sabia que ellos no tenían recursos para cambiar.
Ellos no tenían poder en si mismos para ser piadosos de repente.
Por eso el inspiro a Pablo a dirigirse a ellos como santos santificados.
El Señor quería que ellos conocieran la seguridad de su posición en Cristo.
¿Luchas con una debilidad? Si es así, quiero que sepas que Dios nunca será obstaculizado en su amor por ti.
Escúchalo llamándote “santo,” “santificado,” “aceptado.”
Y echa mano de la verdad que Pablo describe:

1 Corintios 1:30

“Mas por el estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;”

El implacable amor de Dios Parte 4


Dios te bendiga!!.


el amor de Dios.

En la primera epístola de Pablo a los Corintios, el se dirige a la necesidad de ellos por la gracia de Dios.
Esto es a causa de sus fracasos.
Pero en su segunda carta, Pablo enfoca sobre el amor de Dios.
El sabia que el implacable amor de Dios era el único poder capaz de cambiar el corazón de cualquiera.
Y la segunda carta de Pablo comprueba que Dios elige usar amor como su manera de mostrar su poder.
Primera de Corintios 13:4-8 nos ofrece una poderosa verdad acerca del amor implacable de Dios. Sin duda, has escuchado este pasaje muchas veces, desde los pulpitos de la iglesia y en bodas:

1 Corintios 13:4-8
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

La mayoría de nosotros piensa, “Este es el tipo de amor que Dios espera de nosotros.”
Eso es verdad, en cierto sentido.
Pero el hecho es que nadie puede dar la medida de esta definición de amor.
No, todo este pasaje es acerca del amor de Dios.
El versículo 8 lo comprueba: “El amor nunca deja de ser.”
El amor humano falla.
Pero aquí tenemos un amor que es incondicional, nunca se da por vencido.
Soporta cada fallo, cada desilusión.
No se recrea mirando los pecados de los hijos de Dios; al contrario, llora por ellos.
Y resiste todo argumento que dice que somos demasiado pecadores e inmerecedores para ser amados.
En resumen, este tipo de amor es implacable, nunca se detiene en su persecución del amado.
Esto solo puede describir el amor de Dios todopoderoso.
Considera como este amor poderoso afectó a Pablo.
En su primera carta a los Corintios, el apóstol tenía toda razón para abandonar la iglesia. El tenía muchas razones para estar enojado con ellos.
Y fácilmente el podía desecharlos por inútiles, desesperarse con sus niñerías y pecaminosidad.
El podía comenzar su carta de esta manera: “Me lavo las manos de ustedes.
Ustedes son un pueblo incorregible.
Todo este tiempo he derramado mi propia vida por ustedes.
Sin embargo, mientras mas los amo, menos me aman ustedes a mí.
Basta ya—los entrego a sus propios deseos.
Adelante, peleen entre ustedes.
Mi trabajo con ustedes termino.”
Pablo nunca podría escribir esto.
¿Por qué? El había sido detenido por el amor de Dios.
En Primera de Corintios, leemos de el entregando a un hombre a Satanás, para la destrucción de la carne del hombre.
Esto suena severo. Pero, ¿Cuál era el propósito de Pablo? Era para que el alma del hombre pudiera ser salva (ver 1 Corintios 5:5).
También vemos a Pablo, agudamente reprendiendo, corrigiendo y amonestando.
Pero el lo hizo todo con lagrimas, con la suavidad de una enfermera.
¿Cómo reaccionaron los carnales Corintios al mensaje de Pablo del amor triunfante de Dios? Ellos se derritieron ante sus palabras.
Pablo después les dijo: “Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios,… ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna perdida padecieseis por nuestra parte.
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación” (2 Corintios 7:11, 9-10).
Pablo les estaba diciendo: “Ustedes se han limpiado, estaban indignados por sus pecados, y ahora están llenos de celo y temor santo.
Se han probado claros y limpios.”
Les digo, esos Corintios fueron cambiados por el poder del amor implacable de Dios. Mientras leemos la segunda carta de Pablo a ellos, encontramos que el gran “Yo” en esta iglesia a desaparecido.
El poder del pecado fue roto y el yo tragado por la tristeza santa. Esta gente ya no estaba envuelta en dones, señales y maravillas.
Su énfasis ahora era dar en vez de recibir.
Ellos recaudaban ofrendas para enviarlas a creyentes que habían sido azotados con gran hambruna.
Y el cambio vino por la predicación del amor de Dios.
Yo estoy personalmente convencido por esta verdad.
En mi juventud, yo predique mensajes acerca de la mala condición de la iglesia.
Me desesperaba por el estado deplorable de tanta gente de Dios.
Y salí a corregir estas cosas con espada y martillo.
Golpee el compromiso y desmenucé todo lo que estaba a mi vista.
Y en el proceso, puse a la gente bajo condenación que nunca debió ser.
Si Pablo hubiera predicado de esa manera en Corintios, seguro que hubiera desmenuzado toda carnalidad, hubiera echado abajo a los fornicarios, y hubiera detenido las demandas.
Pero esa iglesia se hubiera deshecho.
No hubiera quedado congregación para ser reprendida por Pablo.
Tal forma de predicar es mal dirigida por celo humano.
Es usualmente el resultado de la falta de revelación personal del predicador, del amor de Dios por el.

El implacable amor de Dios Parte 5


Dios te bendiga!!.

comunión del Espíritu Santo.

La frase griega que Pablo usa se traduce como, “el compañerismo del Espíritu Santo.”
Al principio, los Corintios no sabían nada acerca de tal compañerismo.
El cuerpo de la iglesia estaba galopante con individuasmo.
Pablo dijo de ellos: “…cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y Yo de Cristo” (1 Corintios 1:12).
Este individualismo lo llevaban a los dones espirituales de la gente.
Aparentemente, los Corintios solo iban a la iglesia para edificarse a si mismos.
Uno llegaba con el don de lenguas, otro con una profecía, otro con una palabra de sabiduría—todavía ellos están usando sus dones para servirse a si mismos.
Todos querían irse diciendo, “Hoy, yo di una profecía,” o, “Hable poderosamente en el Espíritu.” Y estaba ocasionando gran desorden.
Pablo hizo un llamado explicito por orden, enseñándoles, “Aprendan a callar. Dejen que otro hable. Busquen edificar el cuerpo y no tan solo a ustedes mismos.”
La obra mas profunda del Espíritu Santo trata con algo mas que dones espirituales.
Señales, maravillas y milagros son todos necesarios, y todos tienen su lugar.
Pero la obra mas preciosa del Espíritu de Dios es unir al cuerpo de Cristo.
El busca establecer compañerismo entre el pueblo de Dios, por su poder para unir.
Más, muy a menudo hoy, cuando hablamos del compañerismo del Espíritu Santo, tendemos a pensar individualmente.
Pensamos en términos de “yo y el Espíritu Santo,” diciendo, “El Espíritu y yo disfrutamos intimidad con Cristo.”
Pablo ata compañerismo y unidad a dos temas que ya hemos tratado: la gracia de Cristo y el amor de Dios.
El dice, en esencia: “Para verdaderamente entender estos dos temas, tienen que unirte. Así es como puedes medir la gracia de Cristo y el amor de Dios en tu vida.
Esta determinado por tu disponibilidad a ser en plena unidad con todo el cuerpo de Cristo.”
¿Qué significa tener unidad? Significa sacando todo celo y competencia, y no compararte más con otros.
En lugar de eso, todos se regocijan cuando un hermano o hermana es bendecido. Y todos están ansiosos por dar en vez de tomar.
Solo esta clase de compañerismo revela verdaderamente la gracia de Cristo y el amor de Dios.

El implacable amor de Dios Parte 6


Dios te bendiga!!.


¿Estoy dispuesto a cambiar?


La pregunta es, “¿Realmente quiero permitirle al Espíritu Santo que me muestre donde necesito cambiar?”

Ves, hay un propósito detrás del amor implacable de Dios. Es esto: hay poder en el amor de Dios para solucionar todos tus problemas al cambiarte.
Si me dices que eres buena persona—bondadosa, caritativa, perdonadora, lavada en la sangre de Cristo—yo contesto, el amor de Dios provee algo mas que perdón.

Puedes ser perdonado y una buena persona, pero aun ser gobernada y esclavizada por tu naturaleza pecaminosa.

Todos nacemos con la naturaleza de Adán, la tendencia a pecar.

De hecho, es esa naturaleza en nosotros que es fácilmente provocada, envidiosa, lujuriosa, airada, que no perdona.

Esta misma naturaleza es la que en nosotros ama el dinero, siembra semillas de destrucción, y no se puede regocijar cuando otros son bendecidos.
Si has estado peleando contra tu naturaleza pecaminosa, estas en una guerra perdida.

Esa naturaleza no puede ser cambiada.

Siempre será carne y siempre resistirá al Espíritu Santo. Nuestra naturaleza carnal es más allá de la redención, y por lo tanto, debe ser crucificada.

Esto significa admitir, “Nunca podré agradar a Dios por si solo. Yo se que mi carne nunca me podrá ayudar.”
Debemos recibir una naturaleza nueva, y esa naturaleza es la misma naturaleza de Cristo.

Esto no es un rehacer de la vieja naturaleza o un traspasar de la carne.

Lo viejo tiene que morir. A lo que me estoy refiriendo es al nacimiento de una naturaleza totalmente nueva.

Y el Nuevo Pacto ha hecho provisión para esto:


2 Pedro 2:14

por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina


El amor de Dios nos dice: “Quiero asegurar tu posición en Cristo.

Tienes que darte por vencido en tratar de cambiar la naturaleza de tu carne, y déjame darte la naturaleza de mi Hijo.

Existe solo una condición para que esto suceda: simplemente cree.

Este cambio en naturaleza viene solo por la fe.

Debes creer y yo seré Dios para ti.”
Amados, cualquier creyente puede ser como Cristo tanto como desee.

Si tan solo puedes decir: “Creo que Dios realmente me ama,” estas confesando que el te ha ofrecido poder para ser cambiado.
Las Escrituras dicen que todos hemos recibido una medida de fe.

Por lo tanto, todos tenemos la capacidad para creerle al Señor por esta infusión de su naturaleza.

Dominio Propio

Dios te bendiga!!.

Recuerda que tu mente es el campo de batalla así que mantente firme no permitas que tus pensamientos se desvíen.
Dice en:
Proverbios 25 28

“Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse.”

Es impresionante la importancia que este tema tiene en la vida de las personas y que no siempre se le pone la atención que merece.
Pero también estoy seguro que hay muchos hijos de Dios con esta inquietud y que día a día están librando su propia batalla venciendo tentaciones con la ayuda del Espíritu Santo.
La Palabra de Dios compara a una persona sin dominio propio a una ciudad que está a merced del enemigo y de fortalezas externas que llegan a tener el control de su vida.
Definición de Dominio propio: "virtud de uno que controla sus deseos y pasiones, especialmente sus apetitos sensuales".
Del griego "sofronismós"; disciplina, control de uno mismo.
Dominio propio Es un don de Dios según vemos en


2 Timoteo 1:7
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

No obstante los dones y el poder que Dios concede a sus hijos no se fortalecen por sí solos sino como dice Pablo deben ser avivados por la gracia de Dios mediante la fe, oración, obediencia y diligencia.

2 Pedro 1:5-7
5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;
6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;
7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.


De allí que la clave para tener control espiritual sobre tus emociones negativas, tus pensamientos y tus actos es la renovación de la mente y que tus pensamientos estén de acuerdo con los de Dios.
En tu mente es donde se levantan argumentos negativos críticos e indisciplinados que te llevan a acciones negativas en contra de la voluntad divina.Normalmente nuestras acciones son dirigidas por nuestra forma de pensar, así que el primer paso para actuar correctamente es tener pensamientos correctos.
En otras palabras, amurallar tu ciudad (tu mente) con muros fuertes (pensamiento de Cristo) que no puedan ser derribados por los argumentos del diablo y los deseos de la carne.
Recuerda lo que dice

2 Corintios 10:4-5
4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

¿Cómo puedes renovar tu mente? ¿Cómo puede el fruto del espíritu prevalecer sobre las obras de la carne?Conociendo tu identidad en Cristo, tu posición y tu relación con El.
Tu puedes tener control sobre tus pensamientos y por lo tanto sobre tus acciones, por medio del conocimiento y la certeza de que todo ha sido hecho nuevo en ti a través de El.
Que Cristo es tu fortaleza y el Espíritu Santo tu guía.
Que juntamente con El todo es posible.
Si tu lo decides, si rechazas todo pensamiento que se levante en contra de la voluntad de Dios, si tu mirada está puesta en lo celestial y no en lo terrenal.

Efesios 4:22-24
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

En conclusión, busca primeramente el reino de Dios, permitiendo que su Palabra impregne tuspensamientos, reconoce tu posición en El, adórale y glorifícalo, reconócelo en todos tus caminos y elte guiará en tu diario vivir.
Un paso cada vez: Tu comportamiento va a ir siendo transformado y vas a poder ver el fruto delEspíritu Santo a medida que tu pensamiento va siendo renovado.
Vive cada día, gana las batallas del día no trates de ganar hoy la batalla de mañana y así podrás ganar la guerra.
Recuerda que tu mente es el campo de batalla así que mantente firme no permitiendo que tus pensamientos se desvíen y ten siempre presente quien eres en Cristo Jesús.

1 Pedro 5:8-9

8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.