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domingo, 1 de noviembre de 2009

PRINCIPIOS DE FE 5ª Parte : PRINCIPIO DE FOCO


Dios te bendiga!!.

Si algo caracteriza este día en que nos ha tocado vivir, es la dispersión mental en la que el ser humano vive. No es de extrañarse que se vean pocos milagros y maravillas. Al cristiano se le hace muy difícil hacer foco en Dios y su poder y no encuentra la concentración necesaria para llegar al punto de tener certeza y convicción en lo que Dios ha prometido y en su poder para respaldarlo.
El principio inmutable de fe de foco nos dice que el poder está en Dios, no en el hombre; por lo cual lo principal en lo que debemos enfocarnos, aún por encima de lo que queremos recibir es en:

LA FUENTE DE TODA BUENA DÁDIVA

Toda persona desea recibir, muchas personas reciben, pero recibir por sí mismo no es necesariamente provechoso a largo plazo. Por esta razón Santiago advierte ante el error de recibir de cualquier lado:

Santiago 1:16,17

16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Lo alto, se refiere al reino espiritual donde Dios es quien gobierna. Hay otras fuentes de dádivas, humanas y espirituales, pero no hay garantías de que sean “buenas dádivas”. El título “Padre de las luces” enfatiza la fuente de luz en contraste con las tinieblas. Puede sonar extraño, pero hay dádivas del lado de las tinieblas… son aparentes dádivas porque al final el precio que se paga es alto.

Proverbios 10:22

La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.

Dios derrama sus bendiciones sobre aquellos que creen, éstas no conllevan ningún tipo de pago doloroso, o contracara de tristeza.

Son bendición pura.
Hay una necesidad innata en el hombre de recibir aquello que necesita de otra fuente que no sea él mismo.
Ya de pequeños necesitamos de nuestra mamá y papá o de alguien que nos tome a su cuidado para suplir todo aquello que somos incapaces de proveernos a nosotros mismos.
Luego al crecer, adquirimos cierta independencia, pero seguimos siendo necesitados espirituales, incapaces de proveernos a nosotros mismos de las grandes necesidades que tenemos: vida eterna, esperanza, amor, gozo, paz.
Entonces comenzamos a procurarlas de las más diversas fuentes; algunos buscan en la religión, del tipo que sea, otros en si mismos, otros en el humanismo, las drogas o en cualquier cosa que aparentemente pueda suplir su necesidad interior.
Lo paradójico es que buscando desesperadamente suplir aquello que por naturaleza humana deseamos, muchas veces terminamos hallando lo contrario.
Un sobresaliente ejemplo de esto fue el cantante de la banda de rock australiana INXS, Michael Hutchense, que en lo más alto de su carrera, teniendo todo lo que un ser humano “normal” podría aspirar: fama, dinero, el mundo a sus pies, en 1997 terminó con su vida en un hotel de Sydney.
Y no es el único caso, hay muchos similares, pero… ¿qué sucede? ¿Si la mayoría de la gente se consideraría feliz teniendo esas cosas? ¿La felicidad conduce al suicidio?
Evidentemente no toda dádiva es buena, hay cosas que el hombre recibe que terminan acarreando un dolor insoportable a su alma.
Es por esta razón que lo primero a tener en cuenta cuando hablamos del principio de foco, es hacer foco en la fuente de toda buena dádiva: Dios.
Si usted va a buscar respuestas para su vida: salud, prosperidad, felicidad, realización personal o lo que fuera, tenga en cuenta primeramente en que fuente va a buscarlo.

CISTERNAS ROTAS

Dios se quejó de su pueblo por boca del profeta Jeremías y les hizo saber su desagrado con estas palabras:

Jeremías 2:4,5

4 Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
5 Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

Dios estaba enojado con su pueblo porque aún habiendo recibido de Él sólo lo bueno, lo trataron como malo, lo desecharon y buscaron dádivas de otras fuentes, fuentes vanas, lo cual significa sin verdadero provecho. Un poco más adelante les dijo:

Jeremías 2:13

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Dios acusó a su pueblo de cometer básicamente dos males:
Primero: Dejaron a Dios, le fueron indiferentes, no consideraron su camino.
Dios se compara a si mismo con una fuente, un manantial del que fluye continuamente agua viva.
Segundo: Cavaron para sí cisternas rotas que no retienen agua.
La fuente es un recurso natural vivo, inagotable, renovable, creado por Dios.
La cisterna es una invención del hombre para retener agua, lo cual al no fluir, es limitada y produce estancamiento y contaminación.
Además al estar rotas, sus limitados suministros se pierden.
Todo este capítulo de Jeremías gira sobre este punto principal.
El hombre haciendo sus propios sistemas de conductas, de provisión, incluso de fe aparte de Dios.
Al dejar a Dios, la fuente de agua viva, la fuente de toda buena dádiva, se comienzan a inventar caminos alternativos para suplir sus profundas necesidades, lo cual lleva por estar basado en lo cambiante, limitado y engañoso, al dolor.
El Salmo 106 nos habla de las cisternas rotas que el pueblo de Dios construyó para si mismo:

Salmos 106:35,36

35 Antes se mezclaron con las naciones,
Y aprendieron sus obras,
36 Y sirvieron a sus ídolos,
Los cuales fueron causa de su ruina.

No fue la mala suerte la causa de su ruina, ni sus enemigos, ni la crisis mundial, fueron los ídolos.
Cuando se habla de idolatría, la mente occidental se remonta a imágenes del pasado talladas en piedra relacionadas con la ignorancia de personas bárbaras e ignorantes.
Pero hoy, en un mundo supuestamente instruido y liberal, vivimos tiempos de severa y rampante idolatría.
Multitudes enormes literalmente adoran y rinden servicio a los ídolos. Sólo por mencionar nuestro país: los innumerables llamados santos, el gauchito Gil, María, e incluso algún artista muerto prematuramente son rápidamente idolatrados por miles de fieles.
Sin hablar del ídolo máximo y supremo de nuestra cultura que es el dinero, una cosa inanimada por la cual el mundo de desvive como si fuera la fuente de toda dádiva.
Al respecto la epístola de Colosenses advierte que la avaricia (amor al dinero, confianza en él) es idolatría (Colosenses 3:5).
Necesitamos claridad en las promesas y foco en el Dador de las promesas.
JESÚS : LA SALVACIÓN DE DIOS
La tendencia ante la necesidad es hacer foco en ella, lo cual no conduce sino a más necesidad.
Jesús llamó la atención de la gente sobre sí mismo, no sobre sus necesidades.
Si la gente se enfocaba en él con fe, recibiría, y él lo sabía.

Lucas 4:14

Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.


El nombre hebreo de Jesús es YAHSHUA: YAH, la forma abreviada de YAHWEH (el nombre de Dios), y SHUA una forma abreviada de JESHUA: salvación. Jesús es la salvación de YAHWEH, es la manifestación salvadora y redentora de Dios, su amor, su poder, su bondad, su misericordia y buena voluntad para con el hombre.
Es la concreción de todas las promesas de Dios hechas al hombre desde la antigüedad.
Jesús vino al mundo e hizo las grandes señales y maravillas que hizo por fe y para fe.
En ocasión de sanar al hijo de un oficial del rey dijo:

Juan 4:48

Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.

Las señales que el hizo las hizo por creencia en el poder de Dios que estaba con el, y las hizo para que la gente alcanzara la salvación de Dios por medio de él.
En su oración previa a la resurrección de Lázaro dijo en voz alta, de manera que todos lo oyeran:

Juan 11:41,42

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

Necesitamos quitar los ojos de nuestras necesidades, lo cual no significa no reconocerlas, sino más bien no hacer foco en ellas, y colocarlos en la salvación de YAHWEH, eL Hijo de Dios quien tiene poder para suplir de parte del Padre de las luces todo lo que nos falta.
El relato a continuación nos ilustra la tendencia humana de hacer foco en la necesidad por encima del suplidor:

Lucas 17:11-19

11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos
13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,
16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?
18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?
19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Diez sanados, un agradecido.
Diez con el foco en su necesidad, uno con el foco en el dador de la vida.
Es una estadística de nuestro tiempo.
Hagamos foco en Dios para ser parte de este 10 % agradecido.
Hace muchos años atrás fuimos con unos creyentes a visitar a una señora que asistía a las reuniones en mi hogar.
Cuando llegamos, apresuradamente nos llevó a la casa de una amiga suya que vivía a metros de su casa.
Al entrar, la encontramos en un ataque de nervios. Alrededor de dos horas de contención nos llevó que pueda salir del estado en el que estaba. Quería suicidarse allí mismo y si Dios no nos hubiera llevado allí probablemente lo hubiera hecho.
Su situación era desesperante, tenía varios hijos y era el único sostén de su familia, su marido estaba preso y la fianza para que pueda salir en libertad a ocuparse de su familia era un número inalcanzable para ella. Faltaban quince días para las ferias judiciales lo que hacía que todo fuera más difícil y que la espera pudiera prolongarse mucho más de lo soportable.
Estaba en la ruina total.
La ayudamos con lo que podíamos pero fundamentalmente le pedimos que viniera a las reuniones y le prometimos que oraríamos por su situación específica, le prometimos que Dios era un Dios de imposibles y que todo se revertiría pronto.
Ella se mantuvo firme, todos nos mantuvimos orando con fe, y así fue, a los quince días su marido estaba en casa y pronto su situación se normalizó.
El milagro se produjo y su vida dio un vuelco tal, por la gracia de Dios, que ella jamás lo hubiera soñado.
Nunca volvió a darle la gloria a Dios.
Cuando su necesidad se fue, ella también se fue.
Incluso esquivaba a su amiga para que no la invite a la reunión.
No es el único caso que vi, pero siempre me pesa en el corazón ver este tipo de respuesta ante al gran amor de Dios.
Jesús dijo al leproso sanado: Tu fe te ha “salvado”.
La sanidad es la necesidad terrenal suplida, la salvación es la gran necesidad espiritual suplida.
Jesús es la salvación de Dios.
El principio de foco es hacer foco en Dios y en su hijo Jesucristo aún por encima de la necesidad misma.
Es enfocarse en el Dador por encima del don, y el don fluirá libremente para usted en la medida de la gracia amorosa de Dios.
Jesús ayudó a quienes querían recibir de Dios a hacer foco en él, aún en las peores circunstancias.
Cuando estamos en medio de la necesidad es cuando la tentación de mirar alrededor y amedrentarnos es más fuerte.
Pedro caminando sobre las aguas perdió el foco en Jesús por mirar el fuerte viento y la tormenta a su alrededor y comenzó a hundirse.
Un caso similar al de Pedro está registrado en Lucas 8:

Lucas 8:41-42,49-55

41 Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;
42 porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo.
Y mientras iba, la multitud le oprimía.
49 Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.
50 Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.
51 Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña.
52 Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme.
53 Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.
54 Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate.
55 Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer.

Vuelva por favor a los versículos 49 y 50 de este relato y preste atención a lo que sucede.
El fuerte viento y la tempestad para Jairo es la gente… “ya deja de molestar al Maestro, tu hija ha muerto”.
La gente le hizo lo mismo al ciego Bartimeo, le decían que se calle, que no moleste al gran Jesús, que se conforme con su necesidad.
Jairo necesitó, al igual que Pedro, la asistencia de Jesús.
Póngase en sus sandalias por un momento, su hija ha muerto, ya todo está perdido, ya es tarde, es desesperante.
El miedo, la confusión y el dolor le ganan.
Pero entonces escucha a Jesús: No temas; cree solamente, y será salva.
El brazo de Yahshua lo sostiene antes de que caiga, lo vuelve al foco de fe, lo rescata de la tormenta del temor para traerlo al poder de la fe nuevamente.
Jairo no entiende mucho lo que está pasando pero confía, sigue caminando junto a Jesús, sigue avanzando a pesar de todo y de todos pues el hijo de Dios está a su lado.
Los incrédulos que lloraban, se lamentaban y burlaban se quedaron afuera, solo entraron con Jesús los que tenían fe, y el poder de Dios en la declaración de Jesús volvió el espíritu a la niña.
Yo no se cual es su necesidad hoy, pero necesita hacer foco en el hijo de Dios que quiere y puede suplir lo que necesita, no importa lo que la gente diga, no importa lo que las circunstancias indiquen, ni siquiera importa sus propios límites, lo que importa es el poder de Dios en el nombre de Jesús.
Enfóquese en él y declare la promesa con certeza y convicción, diga amén al si de Dios y el milagro ocurrirá tan ciertamente como que la hija de Jairo volvió a la vida.
EL PODER Y LA FIDELIDAD DE DIOS
La fe no libera el poder de la mente, libera el poder de Dios.
La mente no tiene poder, el espíritu lo tiene.
Hay dos campos de poder espiritual: El reino de Dios, y el reino de las tinieblas.
El reino del hombre se mueve en lo limitado del poder del hombre, pero es la creencia del hombre lo que abre las puertas al poder espiritual, en ambos lados.
Toda “buena dádiva” desciende se una sola fuente: Dios, el padre de las luces.
Hay una corriente muy popular hoy que se llama “humanismo”.
Es la fe en el poder del hombre, pero la idea no es nueva, muchas religiones orientales desde hace miles de años la promueven.
La iluminación desde adentro, no desde arriba.
No hace mucho escuché a un denodado humanista en un video de auto-ayuda decirlo claramente: “buscamos la luz que viene de adentro, no de arriba”.
Al menos fue sincero.
El principio de foco es exactamente lo inverso, la luz, el poder, la suficiencia y la salvación no está en nosotros, está en Dios y de Él dependemos para recibirlo.
Abraham y Sara aprendieron esta lección de tal forma que tuvieron el hijo de la promesa llamado Isaac contra todo pronóstico humano.
Ellos nos tenían fuerzas en si mismos, Abraham era viejo y Sara era además de avanzada en edad, estéril.
Cero probabilidades en términos humanos.
Pero vea donde hicieron foco Abraham, el padre de los creyentes y su hermosa esposa:

Romanos 4:18-21

18 El [Abraham] creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido

El creyó conforme a lo que Dios había dicho, no dudó por incredulidad en la promesa de Dios, se fortaleció en fe, en el si de Dios, no en lo que él podía.
En realidad, al leer su historia, vemos que tuvo que llegar a estar convencido de que él no podía para rendirse a Dios y su poder.
Entonces, cuando no había ni el mínimo foco en su propio poder, es que hizo foco en Dios dándole la gloria y el mérito a él.
Abraham no solo supo que Dios tenía una promesa para él, sino que necesito hacer de tal manera foco en Dios, hasta llegar al punto de saber en pleno convencimiento que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido.
Aquí es donde muchos fallamos, conocemos las promesas, pero no terminamos de convencernos de que Dios tenga tanto poder como para hacerlas realidad.
Si Dios lo prometió, el puede cumplirlo, de otra manera no lo habría prometido.
Si Dios dice que Él suplirá todo lo que le falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19), seguro que Él puede hacerlo, no importa si el mundo a su alrededor grita lo contrario, Él tiene más poder que el mundo entero.
Si Dios dice que es poderoso para hacer que abunde en usted toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abunde para toda buena obra (2 Corintios 9:8), Él es poderoso para hacerlo.
Aunque parezca que en todo le falta todo, eso no cambia el poder de Dios. Lo que tiene que cambiar es su foco en la necesidad, para darle lugar al foco en el Dador.
Observe con atención donde colocó su foco Sara, esposa de Abraham:

Hebreos 11:11

11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.

Este registro es una gema de la fe. Sara siendo estéril, totalmente incapaz en si misma, recibió ¿de quién? De Dios.
¿Por qué causa recibió? Por fe. ¿Y qué fue exactamente lo que creyó? ¿Dónde hizo foco? EN LA FIDELIDAD DE DIOS.
Ella creyó que era fiel quién lo había prometido.
Dios lo había prometido y ella no terminaba de creer que Dios quería cumplirlo.
Eso es fidelidad, querer cumplir lo que se ha prometido.
Por alguna razón Sara necesitaba cambiar el foco hacia la fidelidad de Dios.
Tal vez pensaba que no lo merecía, quizás que no debía, o lo que fuera, lo cierto es que su foco estaba más en otro lado que en donde debía estar. Cuando se pudo enfocar con claridad en que Dios era fiel para cumplir su promesa, lo que quedo borroso en su fotografía mental fue la duda y entonces emergió el primer plano de Dios por encima de todo, su maravillosa fidelidad que prevalece sobre nuestras incapacidades y sobre cualquier obstáculo externo.
Dios es fiel a Sí mismo y está comprometido a Su Palabra. Solo necesita nuestro amén.
A Abraham le pasaba algo similar pero no con la fidelidad de Dios, sino con Su poder.
Tal vez estaba haciendo demasiado foco en la esterilidad de Sara, en su propia vejez, o en el tiempo inexorable que consumía su vigor… en todo menos en el poder de Dios.
Cuando Dios y Su poder ganaron el primer plano en su corazón, vino Isaac, el hijo de la promesa.
Abraham y Sara son llamados nuestros padres en la fe.
No se cual es su Isaac, solo se que cuando aplique el principio inmutable de fe del foco, nacerá la promesa en su vida trayendo el gozo que tal vez ha esperado como Abraham y Sara durante años.
El principio inmutable de fe de foco nos dice que el poder está en Dios, no en el hombre.
Luche por su fe, hágale frente al fuerte viento y al oleaje de la vida enfocado en el Hijo de Dios, escuche la promesa por encima de la gente que le dice que no moleste más al Maestro, y la gloria de Dios vendrá sobre su vida como vino sobre todos aquellos que se animaron a simplemente CREER .

By Pablo Seghezzo
http://www.reconciliar.org

PRINCIPIOS DE FE 3º Parte Principio de anticipación

Dios te bendiga!!.

Habiendo trabajado el principio inmutable del compromiso podemos avanzar sobre el principio de anticipación. Recordemos que llamamos un principio inmutable a aquello que está siempre presente al creer.

CREER PARA VER
Cada vez que alguien recibió de Dios, actuó primero como si ya lo tuviera y entonces recibió. La lógica sensorial indica que primero se recibe y entonces se actúa. Pero en el campo espiritual es al revés, primero se actúa y entonces se recibe en la acción misma.
Veamos nuevamente el relato de Marcos 3:

Marcos 3:3,4

3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio
5 Entonces […] dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.


Lea con atención el versículo 5.
La secuencia de acciones está según parece, a la inversa. Debería decir: “y la mano le fue restaurada sana y él la extendió”.
Tal vez si yo hubiera sido el hombre de la mano seca, ante el mandamiento de Jesús “extiende tu mano”, le hubiera dicho, “no puedo Jesús, está seca, sánamela y entonces la extenderé”.
Pero justamente aquí está el principio inmutable de fe de anticipación. Es actuar sobre la promesa con fe como si ya se hubiera recibido, porque cuando la promesa sale de la boca de Dios o de la boca de Jesús, literal y espiritualmente ya se ha cumplido.
El hombre la extendió… y la mano le fue restaurada sana.
Este principio va contra nuestra experiencia sensorial que dice que no puedo pagar algo hasta que no tenga el dinero, no puedo comer algo hasta que no tenga la comida, no puedo hacer nada hasta que no tenga los elementos para hacerlo.
La fe espiritual funciona al revés.
No es ver para creer, es creer para ver.
Jesús se lo enseñó a Tomás cuando pretendía ver y tocar a Jesús antes de creer que había resucitado:

Juan 20:27-29

27 Luego dijo [Jesús] a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Queremos poner primero el dedo en la mano y meter la mano en el costado de Jesús antes de creer sus maravillosas promesas para nuestras vidas.
Es típicamente humano.
Pero Jesús nos dice lo mismo que a Tomás: “crean y verán mis maravillas a su favor”.
Cuando Dios guió a su pueblo por mano de Josué a entrar en la tierra prometida, una y otra vez les dijo: “Vayan y entren pues yo los he entregado en sus manos”.
Les hablaba en tiempo pasado de lo que sucedería en el futuro. Este es el principio inmutable de fe, es llamar a las cosas que no son aún, como si ya fuesen.
Es la fe de Dios que dijo: “sea la luz” y fue la luz, es la misma fe que declara con convicción la promesa de Dios y entonces sucede.

Romanos 4:17 nos dice que Abraham recibió de Dios cuando se alineó a la misma fe de Dios que llama a las cosas que no son como si fuesen.
Jesús dijo literalmente en Marcos 11:22 enseñando a sus discípulos a creer: “Tened la fe de Dios”, como lee el texto en griego (La RV 60 lee: “Tened fe en Dios”).
Otro milagro de Jesús nos muestra claramente este principio:

Lucas 17:11-14

11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos
13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

Nuevamente vemos el principio como en cada lugar en la Biblia cuando alguien recibió por fe.
Los leprosos según la ley, no podían convivir con la gente, estaban recluidos en soledad.
Sólo un leproso podría ser amigo de otro leproso.
Si alguno de estos alguna vez se sanaba, debía pasar una minuciosa prueba ante los sacerdotes para constatar que estaba sano, y si se comprobaba la sanidad total, el sacerdote lo declaraba públicamente limpio y podía restablecerse a la vida social.
Estos hombres no se sanaron y entonces fueron, fueron y entonces mientras iban se sanaron.
Si ellos se sentaban a esperar a estar sanos para ir, nunca hubieran recibido la promesa de sanidad.

YA LO HEMOS RECICIBIDO

Al igual que el hombre de la mano seca y al igual que cada persona que recibió de Dios, ellos tomaron acción con fe, y recibieron.
Si usted espera a sentirse justo ante Dios para orar con fe, tendrá que esperar toda la vida, la promesa de Dios es que Él ya lo hizo justo en Cristo Jesús.
Vea las declaraciones de Dios con respecto a su condición delante de Él:

Romanos 5:1,17

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo

2 Corintios 5:21

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Gálatas 2:16

… sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

No dice que usted tendrá paz y tendrá justicia cuando lo merezca, dice que si usted creyó en Cristo, usted ya tiene aquello prometido por Dios, porque no depende de lo que usted haga o deje de hacer sino de lo que Jesús ya hizo.
Romanos habla en tiempo pasado de muchas de las cosas que en nuestra razón humana estamos esperando:

Romanos 8:29,30

29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

¿Está usted glorificado? ¿Está en el cielo glorioso disfrutando de la presencia del Dios? Para Dios sí, porque Él vive en la fe que ha creado, Él llama las cosas que no son, como si fuesen.
Por esto los versículos siguientes nos dicen: “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?… Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Nada puede contra las declaraciones de Dios. Si Él dice que lo salvó, que lo justificó, que lo glorificó, ni todo el infierno puede impedirlo, pues ya sucedió.
Si pensásemos en las promesas como Dios piensa de ellas manifestaríamos mucho más poder.
Pero al pensar en ellas como algo futuro se nos hacen probables y no seguras. El futuro es probable pero el pasado es seguro.
“Mañana lloverá” decimos, pero aún no sucedió, pudiera no suceder, pero si ayer llovió es algo que no se puede cambiar, esta es la seguridad de las promesas de Dios.
En una época de mi vida fui traspasado por esta verdad como nunca antes había sucedido.
Vivíamos con mi esposa y mi hija en la ciudad de Mar del Plata y parecía como si el cielo se hubiera cerrado para nosotros.
No podía conseguir trabajo en ningún lado.
Lo había intentado todo, no me daba descanso, salía cada día y volvía golpeado por una nueva derrota.
Esta situación duró meses.
Por supuesto que oraba, pedía y suplicaba pero era como si Dios se hubiese olvidado de mí.
En medio de estas circunstancias, cierta noche en casa comenzamos a trabajar con mi esposa la traducción de un estudio sobre los derechos como hijos de Dios que teníamos en Cristo.
Hablaba sobre la dignidad de ser hijos de Dios, sobre las promesas inmutables de Dios, sobre todo lo que es nuestro en Cristo Jesús independientemente de nuestros propios pensamientos al respecto.
Decía que nosotros somos lo que somos por lo que Jesucristo es, no por lo que nosotros somos.
Me sacudió el corazón.
Fue como sacarme una venda de los ojos y empezar a ver cosas nuevas.
La mañana siguiente salí y al primer lugar que fui me tomaron para trabajar.
Luego fui a otro lugar y también me tomaron, pero les dije que en realidad yo ya tenía trabajo en otro lado, pero mi hermano necesitaba uno, así que sin ningún protocolo lo tomaron a mi hermano allí. Al otro día ambos estábamos trabajando.
A mi no me sorprendió, me llenó de gozo pero no me sorprendió, la sorpresa había sido la noche anterior al realmente ver las promesas de Dios.
Esa noche había ganado, cuando acepté que Dios era más grande que yo y mis limitaciones, cuando por fin pude creer.
Esa mañana el mundo a mi alrededor era el mismo ¿Qué cambió? Yo cambié por creer la palabra de Dios que no cambia.

COMO EN EL CIELO, ASÍ TAMBIÉN EN LA TIERRA

Hebreos 11:1

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Certeza y convicción, eso es fe. No es “tal vez”, “ojala” o la famosa frase hecha: “si Dios quiere”.
Cuando Dios promete algo, Él quiere cumplirlo, es más, Él ya lo cumplió, hoy debemos extender la mano y será restaurada, hoy debemos ponernos en camino y seremos sanados.
2º Corintios nos da doctrina sustancial acerca del principio inmutable de fe de anticipación y la razón espiritual para que sea así:

2 Corintios 1:19,20

19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él;
20 porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

Tal vez en una primera leída no se perciba el impacto espiritual de estos versículos.
La traducción de la Reina Valera 1960 tampoco es del todo clara por eso veamos la Nueva Versión Internacional:

19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, a quien Silvano, Timoteo y yo predicamos entre ustedes, no fue "sí" y "no"; en él siempre ha sido "sí".
20 Todas las promesas que ha hecho Dios son "sí" en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos "amén" para la gloria de Dios.

Las promesas de Dios son realidad en Jesucristo el Hijo de Dios.
Él ya lo logró, ya abrió el cielo para nosotros, ya nos puso en paz con Dios, ya nos justifico, ya está, usted tiene que confesarlo.
No tiene que fabricar nada, tiene que declarar con certeza y convicción lo mismo que Dios.
Cuando Dios ha hecho una promesa, es “sí” en Cristo, ahí debe haber certeza.
Usted tiene que tener certeza en el “sí” de Dios si va a recibir de Él.
Luego con convicción viene el “amén”.
El término “amén” indica una intensa afirmación y acuerdo.
La palabra raíz hebrea significa: “firme, estable y confiable”.
En el origen, “amén” se refería a la verdad y fidelidad de Dios.
Amén es su declaración propia de fe en que Dios ha dicho verdad al prometer y que es fiel para cumplir.
¿Puede ver el impacto de este versículo y su alcance? El sí le pertenece a Dios y lo ha declarado en Cristo Jesús, el amén le pertenece a usted en respuesta al sí de Dios.
El “sí” es en el cielo, el “amén” es en la tierra.

Jesús enseñó a sus discípulos a orar: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Lucas 11:2).
No dijo que pidieran que se haga su voluntad en el cielo “y” en la tierra, sino, en la tierra “como” en el cielo.
En el cielo se hace la voluntad de Dios, en la tierra se hace en la medida que Dios tiene nuestro “amén”.
¿Se da cuenta de porqué el mundo está como está? Hay muy poca creencia sobre la tierra en la veracidad de la Palabra de Dios, y menos confianza en Su fidelidad.
Cuando yo pasé por el desafío en Mar de Plata, tenía el “sí” de Dios, pero Dios no tenía mi “amén”.
Yo estaba esperando a Dios, pero era Dios en realidad el que me estaba esperando a mí.
Cuando tuvo mi “amén” derramó su promesa en mi vida.
Y esto es porque Dios nos ama, y actúa si se lo permitimos.
Él hace lo que nosotros decimos si fluye con sus promesas como veremos en el próximo principio, el de claridad.
También Dios nos prometió vida eterna, paz, sanidad, santidad, nos prometió que somos coherederos con Cristo y que todas sus riquezas en gloria son nuestras en Cristo Jesús.
Pero seguimos esperando ver para creer.
Tal vez ese sea el principal motivo por el cual estamos viendo muy poco del poder de Dios manifestado, estamos esperando que la promesa se cumpla para creerla… ¡ya se cumplió en el momento mismo que Dios la declaró!
Hoy tenemos que declararla nosotros, decir lo mismo que Dios dice y actuar sobre esas promesas que son nuestras porque a Dios le pareció bien dárnoslas aunque no la merecíamos, sólo porque creímos en su Hijo Jesús que dio su vida para salvarnos.
Todas las promesas que ha hecho Dios son "sí" en Cristo.

Así que por medio de Cristo respondemos "amén" para la gloria de Dios.


By Pablo Seghezzo
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lunes, 31 de agosto de 2009

El corazón del dar

Dios te bendiga!!.

En cierta ocasión un profeta llamado Samuel fue enviado por Dios a una ciudad llamada Belén para escoger un rey para Israel de entre los hijos de un hombre llamado Isaí. Cuando Samuel llegó vio al hijo mayor de Isaí, un hombre grande, fornido, de aspecto imponente y dijo: ¡Este es el rey! Y Dios le dijo: “No es, Jehová no mira lo que mira el hombre, Jehová mira el corazón”. Los ojos de Dios traspasan el aspecto, las apariencias y las acciones de los hombres y penetran hasta el núcleo mismo: el corazón.

Dios mira, ve, reconoce el corazón detrás de lo que hacemos, más aún que lo que hacemos. No necesariamente el hacer las obras que Dios quiere que hagamos es garantía de que sean agradables a Dios, pues la obra primera antes de cada obra es guardar el corazón. Así lo expresa
Proverbios 4:23:

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;

Porque de él mana la vida.


Si queremos alegrar el corazón de Dios, debemos guardar nuestro corazón para que aquello que hagamos mane de un corazón que le ama y busca agradarle sinceramente.

Una misma obra pudiera ser hecha por amor o por miedo, por libre elección o por obligación, para glorificar a Dios o para glorificarse a si mismo. La diferencia reside, no en la obra en si misma, sino en el corazón con que es hecha.

Cuando nos centramos en el tema de las ofrendas encontramos el mismo principio: detrás de las ofrendas hay un corazón. ¿Cuál es el corazón que Dios espera al ofrendar?


ADORACIÓN
CONFIANZA
RECONOCIMIENTO

Ofrendar es la evidencia externa de una realidad interna de adoración, confianza y reconocimiento ante el Dador de todas las cosas.

ADORACIÓN

Hay un lugar en nuestro corazón que le pertenece a Dios, como único Dios verdadero. El único Dios quiere un lugar único en el corazón.

Los diezmos y las ofrendas son la exteriorización de un corazón que adora a Dios como el único Dios.

En hebreo “adorar” es SHAJAH, su significado literal es postrarse, inclinarse, como demostración de reconocimiento de supremacía, de autoridad.

Encontramos el primer uso con Abraham, cuando recibe a los ángeles que vienen junto con Dios.

Génesis 18:1-3

1 Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día.

2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró [SHAJAH] en tierra,

3 y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo.

En esta ocasión Dios le dice que Él le dará la fuerza para tener un hijo a pesar de su avanzada edad, y le dice la fecha en que esto sucederá. Este era el anhelo más grande en el corazón de Abraham y Sara su esposa.

Lo interesante es notar el segundo uso, también referido a Abraham:


Génesis 22:1-5

1Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.

4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.

5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos [SHAJAH], y volveremos a vosotros.

Abraham está dispuesto a ofrecer lo mejor de si mismo, su sueño, su unigénito, Dios se lo había dado, y él lo sabe bien.

Abraham es un ejemplo de adoración total. Su profunda adoración a Dios, su respeto y amor por Dios, su enorme creencia hacen que ostente dos títulos únicos en la Biblia, títulos dados por Dios que a nadie más se le dieron jamás:

AMIGO DE DIOS

PADRE DE LOS CREYENTES

Y ambos tienen estrecha relación

Santiago 2:23

Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

¿Cuándo se cumplió plenamente esta Escritura?

Versículos 21 y 22

21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

Cuando ofreció a su hijo en el altar fue llamado “Amigo de Dios” ¿por qué? ¿quién es un amigo? Es uno que comparte emociones, vivencias similares, compromisos compartidos, uno que tiene estrecha relación con alguien. Abraham entendió el corazón de Dios y el dolor que habría en el corazón de Dios por amor.

Juan 3:16

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Fue para esto mismo que Abraham estaba ofreciendo a su hijo según nos dice Hebreos 11, como redentor. Pero Dios le mostró que no era su hijo Isaac, sino el unigénito de Dios. Abraham sintió lo que Dios sentiría en su corazón al entregar a su hijo y fue llamado amigo de Dios. Nadie conoció el corazón de Dios en su paternidad herida como Abraham. Abraham fue un reflejo del corazón del Padre. ¡Cuánto amor! ¡Cuánta entrega! ¡Cuánta adoración!

Estamos viendo el corazón de la adoración en el dar. Y a veces somos omisos y mezquinos al dar, nos aferramos a lo poco que tenemos y así, nos distanciamos del corazón de Dios, somos sus hijos pero no sus amigos. Hijos que no entienden el corazón de su padre y por tanto no lo adoran.

Alguien dijo que la religión babilónica que funciona en el mundo y que estará en su mayor fuerza durante el período de la tribulación bajo el liderazgo del falso profeta es EL MATERIALISMO. Mire a su alrededor y véalo. Alquile una película de Holywood y véalo. Se ve por todas partes, nos aprieta como un cerrojo, como una abrazadera.

Cuando los “magoi” (sabios orientales) vinieron a ver el rey que había nacido en Belén, a Jesús, esto fue lo que dijeron e hicieron:

Mateo 2:1,2,11


1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Esto es lo primero y principal del dar: ADORACIÓN.

CONFIANZA

CONFIAR EN Dios es seguir el plan de Dios. Él dice que nos suplirá todo lo que nos falta, Dios quiere que confiemos en Él como nuestra fuente de recursos, no en el dinero, o en el trabajo, o en nosotros mismos. Trabajamos, ganamos dinero y nos esforzamos, pero nuestra confianza debe estar depositada en el DADOR, no en el DON.

Hace un tiempo escuché una historia que a simple vista parece graciosa, y lo es, pero encierra un gran aprendizaje: Un domingo cierto hombre estaba arreglando su antena de televisión frenéticamente para tenerla lista para el partido de fútbol de las 4 de la tarde. En su apuro patinó y quedó colgando de la canaleta, a diez metros del suelo, entonces clamó y dijo: “¿Hay alguien allá abajo que puede ayudarme?” Pero ya todos estaban encerrados en sus casas para ver el partido. Nadie contestó. Entonces instintivamente y sin pensarlo demasiado alzó sus ojos al cielo y dijo: “¿Hay alguien allá arriba que pueda ayudarme?” Entonces una voz le contestó: “¿Qué deseas?” El hombre quedó pasmado, pues a decir verdad nunca había sido creyente. Dijo: “¡Oh Dios, yo nunca he sido muy creyente, pero me doy cuenta ahora de mi insensatez, ahora que necesito tu ayuda! ¡Por favor sálvame!” “Ok” dijo Dios, “suéltate”. Pensó por un momento y gritó con todas sus fuerzas: “¿Hay alguien más ahí arriba que pueda ayudarme?”

Esta historia ilustra bastante bien como nos comportamos a veces, le pedimos a Dios que nos prospere, pero no estamos dispuestos a seguir su plan de prosperidad. Buscamos que alguna otra cosa que se ajuste más a nuestros deseos egoístas nos supla la necesidad. Dios tiene un plan para que prosperemos en todas las cosas y su plan incluye abrir nuestras manos para dar, en especial para Su obra.

Salmos 34:8,9

8 Gustad, y ved que es bueno Jehová;

Dichoso el hombre que confía en él.

9 Temed a Jehová, vosotros sus santos,

Pues nada falta a los que le temen.

Salmos 37:3

Confía en Jehová, y haz el bien;

Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

El bien es Su Palabra, lo que Dios le pide que haga, ¿y que pasará?:

Versículo 5

Encomienda a Jehová tu camino,

Y confía en él; y él hará.

Él hará. Es el camino más corto, seguir la senda recta de Dios.

Salmos 115:1-5

1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros,

Sino a tu nombre da gloria,

Por tu misericordia, por tu verdad.

2 ¿Por qué han de decir las gentes:

¿Dónde está ahora su Dios?

3 Nuestro Dios está en los cielos;

Todo lo que quiso ha hecho.

4 Los ídolos de ellos son plata y oro,

Obra de manos de hombres.

5 Tienen boca, mas no hablan;

Tienen ojos, mas no ven;

Tal vez el ídolo más grande de este sistema materialista que nos rodea sea el billete de dinero. ¿Ha visto alguna vez la imagen de un billete hablar? Puede ser en alguna propaganda de algún banco o algo por el estilo, pero esa imagen está muerta, no tiene poder.

Versículos 6-8

6 Orejas tienen, mas no oyen;

Tienen narices, mas no huelen;

7 Manos tienen, mas no palpan;

Tienen pies, mas no andan;

No hablan con su garganta.

8 Semejantes a ellos son los que los hacen,

Y cualquiera que confía en ellos.

Igual de limitados

Versículo 9

Oh Israel, confía en Jehová;

El es tu ayuda y tu escudo.

Este es el mensaje a grandes letras:

CONFÍEN EN DIOS, ÉL ES SU AYUDA Y ESCUDO.

Miremos lo que dice la Biblia y confiemos en estas palabras porque son verdaderas:

Proverbios 11:28

El que confía en sus riquezas caerá;

Mas los justos reverdecerán como ramas.

La palabra riquezas no se refiere sólo a lo material, lo incluye, pero se refiere a todo lo que el hombre cree que le pertenece a él pero le pertenece a Dios y él es el administrador; su habilidad, su talento, su dinero, su propio poder.

Los versículos siguientes lo memoricé en unos de los tiempos más duros de mi vida, me lo repetía constantemente durante el día en medio de la presión para contrarrestar el entorno:

Salmos 20:7,8

7 Estos confían en carros, y aquéllos en caballos;

Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.

8 Ellos flaquean y caen,

Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.

Miremos las Escrituras para confiar respecto al plan de Dios en cuanto a los diezmos y ofrendas:

Malaquías 3:10,11

10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Pregunta 1: ¿Está el devorador haciendo de la suyas en su vida?

Pregunta 2: ¿Está confiando en Dios en éste Su plan?

Yo no escribí el libro, ni ningún pastor ni líder congregacional lo hizo, lo escribió el profeta Malaquías, habría que quejarse a él, y él lo mandará a quejarte a Dios, pues Él le reveló esto.

2 Corintios 9:7,8

7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

OFRENDAR es entonces en segundo lugar CONFIANZA

RECONOCIMIENTO

Esto es, reconocer a Dios como el dueño y a nosotros como administradores.

Veamos a David a la hora de recoger las ofrendas para la casa de Dios. Esto no eran los diezmos, eran ofrendas. Ellos diezmaban, pero esto fue más allá del diezmo, fue para un propósito específico, ni más ni menos que para edificar lo que sería el templo, la casa de Dios.

1 Crónicas 29:10-16

10 Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo.

11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.

13 Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre.

14 Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.

15 Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura.

16 Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.

Este pasaje es el ABC del reconocimiento y el XY y Z también. ¡Lo dijo un rey! No solo un rey, sino un rey poderoso, enorme, grande. Y esta actitud de reconocimiento en su vida fue lo que lo hizo así.

Génesis 28:22

Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Esto es reconocimiento: “de todo lo que me dieres”.

Yo no tengo problemas en reconocer que todo lo que tengo me lo ha dado Dios y que le pertenece, es más, me deja muy tranquilo, pues el que se mete con lo que tengo se mete con Dios.

Y finalmente una distinción más. Ofrendar no es un acto religioso de bondad forzada por obligación, eso dura poco y no trae ningún provecho, ni al ministerio donde se da esa ofrenda ni al que la da.


ENTENDIMIENTO

Dar, ofrendar, es entendimiento.

Es entender que lo mejor que me puede pasar es adherirme al plan de Dios.
Es entender que al dar lo tengo a Dios de socio, y que el más beneficiado soy yo en la sociedad.
Es entender que es mejor tener el beneplácito de Dios que un millón de dólares.
Es entender que la bendición de Dios es la que enriquece y no añade dolor con ella.
Es entender que lo que Dios me pide en su Palabra es para mi propio beneficio.


Salmos 32:9

No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,

Que han de ser sujetados con cabestro y con freno,

Porque si no, no se acercan a ti.

¿Por qué hay que sujetar al caballo y al mulo con cabestro y freno? Porque no tienen entendimiento. Para que avance hay que darle un golpe y para que frene un tirón. Y así andamos los hombres a veces por la vida, a los golpes y los tirones, y económicamente también.

Al mulo no se le puede explicar lo que le conviene, no se puede charlar con él, no tiene entendimiento. Al hombre sin entendimiento es la vida la que lo lleva a los golpes y los tirones, o peor aún, el diablo.

Hay una relación proporcional muy pequeña de gente que diezma y ofrenda con fidelidad. Esto se debe, no a maldad; en el fondo está faltando entendimiento.

El hombre quiere lo bueno para si, la esencia del ser humano es buscar lo mejor para si, pero lo busca en lugares equivocados pues está engañado. Sólo la Palabra del único y sabio Dios nos puede librar de la trampa cerrojo del mundo.

Vivimos en tiempos donde el cerrojo de la religión y cultura babilónica aprieta cada vez más. Recordemos que la esencia de la religión babilónica que estará en su máximo auge en la tribulación del final de los tiempos es el materialismo y el humanismo (el poder y habilidad del hombre). Hoy ya está presente.

Salimos a trabajar y necesitamos cada vez más horas de trabajo para vivir en el estándar que queremos. Entonces TODO el tiempo se lo tenemos que dedicar al trabajo, TODO el dinero lo tenemos que usar en nosotros mismos. ES UN OPERATIVO CERROJO QUE TIENE COMO CABEZA AL DIABLO MISMO.

Sólo Dios y la sabiduría que su Palabra imparte nos puede librar de la trampa. No más esfuerzo, ni más horas de trabajo, ni un mejor empleo, ni nada, sino el obedecer a Dios con entendimiento de corazón.

Salmos 111:10
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;

Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos;

Su loor permanece para siempre.

Aquí está el principio de la sabiduría, el temor de Jehová, eso es adorarlo a Él como el único Dios verdadero. La confianza y el reconocimiento están aquí, envueltos en practicar sus mandamientos. ¿Cómo he de practicar sus mandamientos si no creo, si no confío, si no reconozco? ¿Y cómo he de adorar, confiar y reconocer a Dios si no tengo entendimiento?

Marcos 12:28-34
28 Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

33 y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

34 Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.

Amar a Dios con el entendimiento. No es sólo un sentimiento, es un entendimiento del corazón. Entiendo que Él es bueno, es sabio, es todopoderoso, es mi Padre, es único. Es digno de todo mi amor.

En los deportes como el fútbol y el básquet hay entretiempos en el juego, para que los jugadores puedan recargar sus fuerzas, redefinir sus estrategias, reflexionar y descansar del fragor del partido. Y a veces en la vida jugamos sin tomarnos el tiempo para adorar, descansar en Dios, recargar nuestras fuerzas en Dios y adquirir entendimiento de su Palabra. Usamos todo nuestro tiempo y esfuerzo y energía y dinero en nuestras propias ajetreadas vidas y no logramos salir de ese círculo. Nuestros problemas siguen ahí y corremos tras la codiciada zanahoria atada a nuestra espalda sin lograr jamás alcanzarla. Es parte del plan que nos mantendrá lejos del reino de Dios, sin tiempo ni recursos para su obra.

El como aquél hachero que en la competencia de hacheros se tomaba el tiempo para afilar su hacha mientras los demás golpeaban sin parar y ganó cómodamente. Un golpe con el corazón afilado y en comunión con Dios será mucho más efectivo y más descansado que cien golpes egoístas y atolondrados.

David estando en Siclag, frente a un dilema tremendo, cuando los amalecitas en su ausencia saquearon su campamento y se llevaron cautivos a todos los de su familia y los de los que estaban con él, se tomó el tiempo de afilar su corazón en Dios. No salió atropelladamente a “solucionar” su problema. Sus propios compañeros hablaban de apedrearlo echándole la culpa a él por lo que había sucedido ¿y que hizo David? Dice la Biblia que estando en angustia “se fortaleció en Jehová su Dios”. Se tomó el tiempo de ir a Dios y Dios le dio completa liberación.
Dios nos ha dado la responsabilidad sobre el ministerio. Nuestro tiempo, esfuerzo y dinero es parte de nuestra ofrenda al dueño de todo. Rompamos el cerrojo de hierro con la espada del espíritu que es la palabra de Dios.

ADORACIÓN A DIOS

CONFIANZA EN DIOS

RECONOCIMIENTO DE DIOS

Y todo esto cono un corazón lleno de
ENTENDIMIENTO

by Pablo Seghezzo.