
Si algo caracteriza este día en que nos ha tocado vivir, es la dispersión mental en la que el ser humano vive. No es de extrañarse que se vean pocos milagros y maravillas. Al cristiano se le hace muy difícil hacer foco en Dios y su poder y no encuentra la concentración necesaria para llegar al punto de tener certeza y convicción en lo que Dios ha prometido y en su poder para respaldarlo.
El principio inmutable de fe de foco nos dice que el poder está en Dios, no en el hombre; por lo cual lo principal en lo que debemos enfocarnos, aún por encima de lo que queremos recibir es en:
LA FUENTE DE TODA BUENA DÁDIVA
Toda persona desea recibir, muchas personas reciben, pero recibir por sí mismo no es necesariamente provechoso a largo plazo. Por esta razón Santiago advierte ante el error de recibir de cualquier lado:
Santiago 1:16,17
16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Lo alto, se refiere al reino espiritual donde Dios es quien gobierna. Hay otras fuentes de dádivas, humanas y espirituales, pero no hay garantías de que sean “buenas dádivas”. El título “Padre de las luces” enfatiza la fuente de luz en contraste con las tinieblas. Puede sonar extraño, pero hay dádivas del lado de las tinieblas… son aparentes dádivas porque al final el precio que se paga es alto.
Proverbios 10:22
La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.
Dios derrama sus bendiciones sobre aquellos que creen, éstas no conllevan ningún tipo de pago doloroso, o contracara de tristeza.
Hay una necesidad innata en el hombre de recibir aquello que necesita de otra fuente que no sea él mismo.
Lo paradójico es que buscando desesperadamente suplir aquello que por naturaleza humana deseamos, muchas veces terminamos hallando lo contrario.
Es por esta razón que lo primero a tener en cuenta cuando hablamos del principio de foco, es hacer foco en la fuente de toda buena dádiva: Dios.
Si usted va a buscar respuestas para su vida: salud, prosperidad, felicidad, realización personal o lo que fuera, tenga en cuenta primeramente en que fuente va a buscarlo.
CISTERNAS ROTAS
Dios se quejó de su pueblo por boca del profeta Jeremías y les hizo saber su desagrado con estas palabras:
Jeremías 2:4,5
4 Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
5 Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?
Dios estaba enojado con su pueblo porque aún habiendo recibido de Él sólo lo bueno, lo trataron como malo, lo desecharon y buscaron dádivas de otras fuentes, fuentes vanas, lo cual significa sin verdadero provecho. Un poco más adelante les dijo:
Jeremías 2:13
Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Dios acusó a su pueblo de cometer básicamente dos males:
Primero: Dejaron a Dios, le fueron indiferentes, no consideraron su camino.
Segundo: Cavaron para sí cisternas rotas que no retienen agua.
La fuente es un recurso natural vivo, inagotable, renovable, creado por Dios.
La cisterna es una invención del hombre para retener agua, lo cual al no fluir, es limitada y produce estancamiento y contaminación.
Todo este capítulo de Jeremías gira sobre este punto principal.
El Salmo 106 nos habla de las cisternas rotas que el pueblo de Dios construyó para si mismo:
Salmos 106:35,36
35 Antes se mezclaron con las naciones,
Y aprendieron sus obras,
36 Y sirvieron a sus ídolos,
Los cuales fueron causa de su ruina.
No fue la mala suerte la causa de su ruina, ni sus enemigos, ni la crisis mundial, fueron los ídolos.
Cuando se habla de idolatría, la mente occidental se remonta a imágenes del pasado talladas en piedra relacionadas con la ignorancia de personas bárbaras e ignorantes.
Necesitamos claridad en las promesas y foco en el Dador de las promesas.
JESÚS : LA SALVACIÓN DE DIOS
La tendencia ante la necesidad es hacer foco en ella, lo cual no conduce sino a más necesidad.
Lucas 4:14
Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
El nombre hebreo de Jesús es YAHSHUA: YAH, la forma abreviada de YAHWEH (el nombre de Dios), y SHUA una forma abreviada de JESHUA: salvación. Jesús es la salvación de YAHWEH, es la manifestación salvadora y redentora de Dios, su amor, su poder, su bondad, su misericordia y buena voluntad para con el hombre.
Jesús vino al mundo e hizo las grandes señales y maravillas que hizo por fe y para fe.
Juan 4:48
Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
Las señales que el hizo las hizo por creencia en el poder de Dios que estaba con el, y las hizo para que la gente alcanzara la salvación de Dios por medio de él.
Juan 11:41,42
41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
Necesitamos quitar los ojos de nuestras necesidades, lo cual no significa no reconocerlas, sino más bien no hacer foco en ellas, y colocarlos en la salvación de YAHWEH, eL Hijo de Dios quien tiene poder para suplir de parte del Padre de las luces todo lo que nos falta.
El relato a continuación nos ilustra la tendencia humana de hacer foco en la necesidad por encima del suplidor:
Lucas 17:11-19
11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos
13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,
16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?
18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?
19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Diez sanados, un agradecido.
Hace muchos años atrás fuimos con unos creyentes a visitar a una señora que asistía a las reuniones en mi hogar.
Jesús dijo al leproso sanado: Tu fe te ha “salvado”.
El principio de foco es hacer foco en Dios y en su hijo Jesucristo aún por encima de la necesidad misma.
Jesús ayudó a quienes querían recibir de Dios a hacer foco en él, aún en las peores circunstancias.
41 Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;
42 porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo.
Y mientras iba, la multitud le oprimía.
49 Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.
50 Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.
51 Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña.
52 Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme.
53 Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.
54 Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate.
55 Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer.
Vuelva por favor a los versículos 49 y 50 de este relato y preste atención a lo que sucede.
Yo no se cual es su necesidad hoy, pero necesita hacer foco en el hijo de Dios que quiere y puede suplir lo que necesita, no importa lo que la gente diga, no importa lo que las circunstancias indiquen, ni siquiera importa sus propios límites, lo que importa es el poder de Dios en el nombre de Jesús.
EL PODER Y LA FIDELIDAD DE DIOS
La fe no libera el poder de la mente, libera el poder de Dios.

Toda “buena dádiva” desciende se una sola fuente: Dios, el padre de las luces.
Hay una corriente muy popular hoy que se llama “humanismo”.
Abraham y Sara aprendieron esta lección de tal forma que tuvieron el hijo de la promesa llamado Isaac contra todo pronóstico humano.
18 El [Abraham] creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido
El creyó conforme a lo que Dios había dicho, no dudó por incredulidad en la promesa de Dios, se fortaleció en fe, en el si de Dios, no en lo que él podía.
Aquí es donde muchos fallamos, conocemos las promesas, pero no terminamos de convencernos de que Dios tenga tanto poder como para hacerlas realidad.
Si Dios dice que es poderoso para hacer que abunde en usted toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abunde para toda buena obra (2 Corintios 9:8), Él es poderoso para hacerlo.
Observe con atención donde colocó su foco Sara, esposa de Abraham:
Hebreos 11:11
11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.
Este registro es una gema de la fe. Sara siendo estéril, totalmente incapaz en si misma, recibió ¿de quién? De Dios.
A Abraham le pasaba algo similar pero no con la fidelidad de Dios, sino con Su poder.
Abraham y Sara son llamados nuestros padres en la fe.
El principio inmutable de fe de foco nos dice que el poder está en Dios, no en el hombre.
By Pablo Seghezzo
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