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lunes, 25 de abril de 2011

La prosperidad de Dios

Dios te bendiga!!.


Las creencias tradicionales nos han llevado a considerar la prosperidad como algo antibíblico. Sin embargo, inspirado por el Espíritu Santo, Juan dice que su deseo es que prosperemos y tengamos salud. Más adelante, en el versículo 11 de 3 Juan, nos indica: «Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios». Si la prosperidad fuera algo antibíblico, ¿por qué Él desea que prosperemos? Como ve, la prosperidad en sí no es mala.
El dinero no es la raíz de todos los males. El amor al dinero es la raíz de todos los males (1 Ti 6:10), y existen personas cometiendo este pecado, ¡sin poseer ni un peso! Sin embargo, quiero que usted entienda que la prosperidad abarca mucho más que las finanzas.
Cuando Juan dijo que deseaba que prosperemos y tengamos salud, añadió la oración «así como prospera tu alma». El hombre es espíritu: tiene un alma que consiste de la mente, la voluntad y los sentimientos y, además, el hombre habita en un cuerpo. Por lo tanto, existen la prosperidad espiritual, la mental y la física.
Para prosperar espiritualmente, usted debe nacer de nuevo. Cuando usted recibe a Jesús como su Salvador y como el Señor de su vida, su espíritu nace de nuevo y se restablece la comunión con el Padre celestial. Eso lo coloca a usted en posición de recibir de Él todo que lo su Palabra promete.
Para que su alma prospere, usted debe ser capaz de controlar su mente, su voluntad y sus sentimientos. El acumular mucho conocimiento no significa que su mente esté prosperando. La prosperidad mental ocurre cuando usted utiliza la información que ha adquirido; cuando usted controla su mente en lugar de ella a usted. En 2 Corintios (10:5) se indica: «… derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo». La persona que hace esto tiene control de su mente y está en posición de prosperar mentalmente. Si la Palabra de Dios no vive y opera en usted, no tendrá el dominio completo de su mente. De la misma forma es como debe controlar su voluntad.
Cómo controlar la voluntad
Algunas personas dicen «Señor, ayúdame a quebrantar mi voluntad». Dios no quiere que usted tenga una voluntad quebrantada para que Él pueda dominarla. Lo que Él desea es que usted someta por completo su voluntad a la de Él para que ambas trabajen unidas.
Cuando Dios creó al hombre, le dio una voluntad con poder. En realidad, es una voluntad divina porque otorga al hombre el derecho de escoger su destino para la eternidad. Solamente un dios tiene ese poder. El hombre fue hecho a imagen de Dios y se le dio la voluntad para que tome sus propias decisiones.
Usted puede irse al infierno si así lo desea, y Dios respetará su derecho a hacerlo; por supuesto usted no tiene que ir ahí, pero tiene la libertad de hacerlo. Por otra parte, usted puede escoger a Jesucristo y a la Palabra de Dios y pasar la eternidad junto a su Padre Celestial. ¡Qué privilegio! La decisión es suya.
Cuando el alma de una persona prospera, su voluntad está en armonía con la voluntad de Dios. ¿Cómo puede usted estar en armonía con la voluntad de Dios? Mientras no conozca lo que su Palabra dice, no podrá hacerlo, pues la Palabra y la voluntad de Dios son una misma cosa. Una persona sincera no puede tener voluntad para algo y expresar lo contrario. Si usted está en armonía con la Palabra de Dios, quiere decir que está en armonía con la voluntad de Dios.
Cómo dominar la naturaleza emotiva
Hablemos ahora acerca de nuestros sentimientos, que son parte del alma. En primer lugar, Dios lo creó a usted con una naturaleza emotiva. Usted fue creado a imagen de Él, por lo tanto, Dios también debe de tener sentimientos.
Las escrituras confirman que Jesús lloró (Juan 11:35) y que Dios se ríe (Salmo 2:4). Por supuesto que expresar los sentimientos no es malo, sin embargo, para que nuestra alma prospere, no debemos dejarnos llevar por los sentimientos.
Los Evangelios revelan que Jesús sintió compasión. Él dijo que solamente hizo lo que vio a su Padre hacer, por lo que la compasión es una persona: el Padre. Jesús expresó sus sentimientos, pero no se dejó llevar por estos. Él siempre ejerció dominio propio, y nos dio el ejemplo a seguir: el alma que prospera debe mantener siempre sus sentimientos en armonía con la palabra de Dios.
Su prosperidad y su salud nunca serán mayores que la prosperidad y la salud de su alma. Usted puede ser un creyente nacido de nuevo, incluso ser lleno del Espíritu Santo, y sin embargo no prosperar en su alma.
Por ejemplo, una santa mujer de Dios que viva en la pobreza, podrá hacer, por medio de la oración, que haya avivamiento en la iglesia y que todos en el pueblo sean salvos, pero estar siempre enferma y en cama por no creer lo que dice la palabra de Dios con respecto a su propia salud.
La prosperidad verdadera
Lo que el mundo define como prosperidad material (prosperidad de los sentidos) incluye el oro, la plata, el prestigio social y el poder económico y político. Y lo que el mundo define como prosperidad mental (prosperidad del alma) es «saberlo todo».
Sume estos dos conceptos y el resultado será una persona que usa su mente para obtener poder político y económico. Para el mundo, esto constituye la definición total de prosperidad, y usted puede ver fácilmente las desventajas.
La prosperidad verdadera es la capacidad de solventar las necesidades humanas en cualquier aspecto de la vida. La riqueza y el poder no pueden satisfacer todas las necesidades.
El dinero es un dios pésimo: no puede comprar la salud ni prevenir que las dolencias o enfermedades controlen el cuerpo humano. Es cierto que se puede usar para comprar, hasta cierto punto, la salud, pero la forma de sanar que el mundo utiliza es en realidad muy limitada.
En el ámbito mental, una persona puede saberlo todo y aun así no tener la capacidad de utilizar ese conocimiento para obtener el dinero o la salud que necesita.
Solo la Palabra
¿Qué produce la prosperidad espiritual, mental y física? ¿Qué une a estos aspectos? La Palabra de Dios. En Hebreos 4:12, la Biblia dice que «la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos», también dice que «penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».
Cuando usted anda en la palabra de Dios, prosperará y tendrá salud. La voluntad de Él para con nosotros es que tengamos salud total, y que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts 5:23). ¡Alabado sea Dios!

jueves, 21 de abril de 2011

Mejorando tu calidad de vida


Dios te bendiga!!.


¿Qué actitud ve en las personas que verdaderamente no puede soportar? Creo que puede pensar en distintas actitudes que le molestan en estos momentos.
Recientemente pase tiempo pensando acerca de qué actitud le molesta más a Dios. En realidad, puede ser en la que pensó hace un momento. Creo que es la actitud desagradecida.
Si usted es padre, se puede identificar con esto. A lo que me refiero es que, usted trabaja arduamente para hacer todo lo que puede por sus hijos y usted lo haría de nuevo si ellos le dijeran: “Gracias mamá” o “gracias papá”. Verdaderamente aprecio las cosas que haces por mí”. Pero no todos los hijos muestran esa clase de madurez.
Muchas veces ellos llegan a casa murmurando y quejándose: “Quiero esto”, “quiero aquello” y “¿Por qué no haces esto por mí?” Eso es muy molesto, ¿cierto?
Es por esta razón que creo que necesitamos echar un vistazo a sí mismos y la importancia de tener una actitud agradecida hacia Dios.
Lo que los israelitas no podían entender
Después de que Moisés dirigió a los israelitas fuera de Egipto, ellos se quejaron y murmuraron. A ellos no les agradaba su liderazgo. Ellos estaban cansados del mana que recibían para comer. En realidad, ellos querían regresar a Egipto en donde eran golpeados y forzados a trabajar largas horas en el sol.
Los israelitas pensaron que los enemigos eran la razón por la cual ellos no podían llegar a la Tierra Prometida, pero la Escritura prueba que fue su actitud lo que los mantuvo vagando en el desierto (lea Números 11). Todo lo que necesitaban hacer era ser positivos.
Ahora, piense acerca de las cosas en su vida por las que usted estaba muy contento cuando Dios lo bendijo, el bebé por el que estaba orando, el conyugue que anhelaba, el acenso que tanto quería. ¡Pueden ser las cosas de las que hoy se queja!
La naturaleza de la carne humana, si no es disciplinada y controlada por el Espíritu Santo, siempre se desviara hacia lo negativo. No tiene que esforzarse para quejarse, sin embargo toma mucha fe y esfuerzo mantener una actitud agradecida.
Apreciando su tiempo en el desierto
Quizás le parece extraño decir esto pero creo que necesitamos aprender a apreciar nuestras pruebas mucho más de lo que lo hacemos, porque son estas las que nos hacen crecer y madurar en un carácter piadoso.
Ahora bien, en tiempos difíciles, tendemos a experimentar más de su cercanía y poder en nuestras vidas. Es en esos momentos que verdaderamente tenemos que llegar a conocerle.
El quejarse en realidad le abre la puerta al enemigo. Necesitamos aprender a agradecerle a Dios en todo.
No salga a comer con alguien y pase todo su tiempo hablando de sus problemas. Recuerde, recuente las cosas buenas que Dios está haciendo en su vida.
Hable acerca de sus experiencias en el Mar Rojo. Recuerde el maná que Él le dio la semana pasada. Recuerde las restricciones que ha tenido en su vida. La Biblia dice que pensemos en aquellas cosas que son dignas de alabanza (lea Filipenses 4:8). Recuerde y hable acerca de esas cosas.
No le estoy diciendo que va a ser fácil. Es mucho más fácil dar pretextos y sentirse mal acerca de uno mismo porque le pasaran cosas que no parecen justas. La clave es seguir diciendo: “yo confío en ti, sé que harás que todo obre para mi bien.
El beneficio de creerle a Dios
Es algo maravilloso lo que Dios ha hecho por nosotros el ser capaz de ver algo negativo de forma positiva y decir: “No puedes vencerme porque Dios está de mi lado”.
Quiero tener una buena actitud porque eso es lo que va a glorificar a Dios.
Él ha prometido que si hacemos tres cosas simples- continuar orando, amándolo y haciendo su voluntad – que todas las cosas obran para bien (lea Romanos 8:28). Esto es 100%, garantizado que no importa que tan difícil se ponga la vida, Dios lo hará obrar para bien.
Si quiere victoria en su vida, todo lo que tiene que hacer es adoptar un estilo de vida de agradecimiento.
Si logra estar agradecido en toda situación, creyendo verdaderamente que Dios está obrando todo para nuestro bien, usted obtendrá la victoria cada vez.

domingo, 1 de noviembre de 2009

PRINCIPIOS DE FE 5ª Parte : PRINCIPIO DE FOCO


Dios te bendiga!!.

Si algo caracteriza este día en que nos ha tocado vivir, es la dispersión mental en la que el ser humano vive. No es de extrañarse que se vean pocos milagros y maravillas. Al cristiano se le hace muy difícil hacer foco en Dios y su poder y no encuentra la concentración necesaria para llegar al punto de tener certeza y convicción en lo que Dios ha prometido y en su poder para respaldarlo.
El principio inmutable de fe de foco nos dice que el poder está en Dios, no en el hombre; por lo cual lo principal en lo que debemos enfocarnos, aún por encima de lo que queremos recibir es en:

LA FUENTE DE TODA BUENA DÁDIVA

Toda persona desea recibir, muchas personas reciben, pero recibir por sí mismo no es necesariamente provechoso a largo plazo. Por esta razón Santiago advierte ante el error de recibir de cualquier lado:

Santiago 1:16,17

16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Lo alto, se refiere al reino espiritual donde Dios es quien gobierna. Hay otras fuentes de dádivas, humanas y espirituales, pero no hay garantías de que sean “buenas dádivas”. El título “Padre de las luces” enfatiza la fuente de luz en contraste con las tinieblas. Puede sonar extraño, pero hay dádivas del lado de las tinieblas… son aparentes dádivas porque al final el precio que se paga es alto.

Proverbios 10:22

La bendición de Jehová es la que enriquece,
Y no añade tristeza con ella.

Dios derrama sus bendiciones sobre aquellos que creen, éstas no conllevan ningún tipo de pago doloroso, o contracara de tristeza.

Son bendición pura.
Hay una necesidad innata en el hombre de recibir aquello que necesita de otra fuente que no sea él mismo.
Ya de pequeños necesitamos de nuestra mamá y papá o de alguien que nos tome a su cuidado para suplir todo aquello que somos incapaces de proveernos a nosotros mismos.
Luego al crecer, adquirimos cierta independencia, pero seguimos siendo necesitados espirituales, incapaces de proveernos a nosotros mismos de las grandes necesidades que tenemos: vida eterna, esperanza, amor, gozo, paz.
Entonces comenzamos a procurarlas de las más diversas fuentes; algunos buscan en la religión, del tipo que sea, otros en si mismos, otros en el humanismo, las drogas o en cualquier cosa que aparentemente pueda suplir su necesidad interior.
Lo paradójico es que buscando desesperadamente suplir aquello que por naturaleza humana deseamos, muchas veces terminamos hallando lo contrario.
Un sobresaliente ejemplo de esto fue el cantante de la banda de rock australiana INXS, Michael Hutchense, que en lo más alto de su carrera, teniendo todo lo que un ser humano “normal” podría aspirar: fama, dinero, el mundo a sus pies, en 1997 terminó con su vida en un hotel de Sydney.
Y no es el único caso, hay muchos similares, pero… ¿qué sucede? ¿Si la mayoría de la gente se consideraría feliz teniendo esas cosas? ¿La felicidad conduce al suicidio?
Evidentemente no toda dádiva es buena, hay cosas que el hombre recibe que terminan acarreando un dolor insoportable a su alma.
Es por esta razón que lo primero a tener en cuenta cuando hablamos del principio de foco, es hacer foco en la fuente de toda buena dádiva: Dios.
Si usted va a buscar respuestas para su vida: salud, prosperidad, felicidad, realización personal o lo que fuera, tenga en cuenta primeramente en que fuente va a buscarlo.

CISTERNAS ROTAS

Dios se quejó de su pueblo por boca del profeta Jeremías y les hizo saber su desagrado con estas palabras:

Jeremías 2:4,5

4 Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
5 Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

Dios estaba enojado con su pueblo porque aún habiendo recibido de Él sólo lo bueno, lo trataron como malo, lo desecharon y buscaron dádivas de otras fuentes, fuentes vanas, lo cual significa sin verdadero provecho. Un poco más adelante les dijo:

Jeremías 2:13

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Dios acusó a su pueblo de cometer básicamente dos males:
Primero: Dejaron a Dios, le fueron indiferentes, no consideraron su camino.
Dios se compara a si mismo con una fuente, un manantial del que fluye continuamente agua viva.
Segundo: Cavaron para sí cisternas rotas que no retienen agua.
La fuente es un recurso natural vivo, inagotable, renovable, creado por Dios.
La cisterna es una invención del hombre para retener agua, lo cual al no fluir, es limitada y produce estancamiento y contaminación.
Además al estar rotas, sus limitados suministros se pierden.
Todo este capítulo de Jeremías gira sobre este punto principal.
El hombre haciendo sus propios sistemas de conductas, de provisión, incluso de fe aparte de Dios.
Al dejar a Dios, la fuente de agua viva, la fuente de toda buena dádiva, se comienzan a inventar caminos alternativos para suplir sus profundas necesidades, lo cual lleva por estar basado en lo cambiante, limitado y engañoso, al dolor.
El Salmo 106 nos habla de las cisternas rotas que el pueblo de Dios construyó para si mismo:

Salmos 106:35,36

35 Antes se mezclaron con las naciones,
Y aprendieron sus obras,
36 Y sirvieron a sus ídolos,
Los cuales fueron causa de su ruina.

No fue la mala suerte la causa de su ruina, ni sus enemigos, ni la crisis mundial, fueron los ídolos.
Cuando se habla de idolatría, la mente occidental se remonta a imágenes del pasado talladas en piedra relacionadas con la ignorancia de personas bárbaras e ignorantes.
Pero hoy, en un mundo supuestamente instruido y liberal, vivimos tiempos de severa y rampante idolatría.
Multitudes enormes literalmente adoran y rinden servicio a los ídolos. Sólo por mencionar nuestro país: los innumerables llamados santos, el gauchito Gil, María, e incluso algún artista muerto prematuramente son rápidamente idolatrados por miles de fieles.
Sin hablar del ídolo máximo y supremo de nuestra cultura que es el dinero, una cosa inanimada por la cual el mundo de desvive como si fuera la fuente de toda dádiva.
Al respecto la epístola de Colosenses advierte que la avaricia (amor al dinero, confianza en él) es idolatría (Colosenses 3:5).
Necesitamos claridad en las promesas y foco en el Dador de las promesas.
JESÚS : LA SALVACIÓN DE DIOS
La tendencia ante la necesidad es hacer foco en ella, lo cual no conduce sino a más necesidad.
Jesús llamó la atención de la gente sobre sí mismo, no sobre sus necesidades.
Si la gente se enfocaba en él con fe, recibiría, y él lo sabía.

Lucas 4:14

Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.


El nombre hebreo de Jesús es YAHSHUA: YAH, la forma abreviada de YAHWEH (el nombre de Dios), y SHUA una forma abreviada de JESHUA: salvación. Jesús es la salvación de YAHWEH, es la manifestación salvadora y redentora de Dios, su amor, su poder, su bondad, su misericordia y buena voluntad para con el hombre.
Es la concreción de todas las promesas de Dios hechas al hombre desde la antigüedad.
Jesús vino al mundo e hizo las grandes señales y maravillas que hizo por fe y para fe.
En ocasión de sanar al hijo de un oficial del rey dijo:

Juan 4:48

Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.

Las señales que el hizo las hizo por creencia en el poder de Dios que estaba con el, y las hizo para que la gente alcanzara la salvación de Dios por medio de él.
En su oración previa a la resurrección de Lázaro dijo en voz alta, de manera que todos lo oyeran:

Juan 11:41,42

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

Necesitamos quitar los ojos de nuestras necesidades, lo cual no significa no reconocerlas, sino más bien no hacer foco en ellas, y colocarlos en la salvación de YAHWEH, eL Hijo de Dios quien tiene poder para suplir de parte del Padre de las luces todo lo que nos falta.
El relato a continuación nos ilustra la tendencia humana de hacer foco en la necesidad por encima del suplidor:

Lucas 17:11-19

11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos
13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,
16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?
18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?
19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Diez sanados, un agradecido.
Diez con el foco en su necesidad, uno con el foco en el dador de la vida.
Es una estadística de nuestro tiempo.
Hagamos foco en Dios para ser parte de este 10 % agradecido.
Hace muchos años atrás fuimos con unos creyentes a visitar a una señora que asistía a las reuniones en mi hogar.
Cuando llegamos, apresuradamente nos llevó a la casa de una amiga suya que vivía a metros de su casa.
Al entrar, la encontramos en un ataque de nervios. Alrededor de dos horas de contención nos llevó que pueda salir del estado en el que estaba. Quería suicidarse allí mismo y si Dios no nos hubiera llevado allí probablemente lo hubiera hecho.
Su situación era desesperante, tenía varios hijos y era el único sostén de su familia, su marido estaba preso y la fianza para que pueda salir en libertad a ocuparse de su familia era un número inalcanzable para ella. Faltaban quince días para las ferias judiciales lo que hacía que todo fuera más difícil y que la espera pudiera prolongarse mucho más de lo soportable.
Estaba en la ruina total.
La ayudamos con lo que podíamos pero fundamentalmente le pedimos que viniera a las reuniones y le prometimos que oraríamos por su situación específica, le prometimos que Dios era un Dios de imposibles y que todo se revertiría pronto.
Ella se mantuvo firme, todos nos mantuvimos orando con fe, y así fue, a los quince días su marido estaba en casa y pronto su situación se normalizó.
El milagro se produjo y su vida dio un vuelco tal, por la gracia de Dios, que ella jamás lo hubiera soñado.
Nunca volvió a darle la gloria a Dios.
Cuando su necesidad se fue, ella también se fue.
Incluso esquivaba a su amiga para que no la invite a la reunión.
No es el único caso que vi, pero siempre me pesa en el corazón ver este tipo de respuesta ante al gran amor de Dios.
Jesús dijo al leproso sanado: Tu fe te ha “salvado”.
La sanidad es la necesidad terrenal suplida, la salvación es la gran necesidad espiritual suplida.
Jesús es la salvación de Dios.
El principio de foco es hacer foco en Dios y en su hijo Jesucristo aún por encima de la necesidad misma.
Es enfocarse en el Dador por encima del don, y el don fluirá libremente para usted en la medida de la gracia amorosa de Dios.
Jesús ayudó a quienes querían recibir de Dios a hacer foco en él, aún en las peores circunstancias.
Cuando estamos en medio de la necesidad es cuando la tentación de mirar alrededor y amedrentarnos es más fuerte.
Pedro caminando sobre las aguas perdió el foco en Jesús por mirar el fuerte viento y la tormenta a su alrededor y comenzó a hundirse.
Un caso similar al de Pedro está registrado en Lucas 8:

Lucas 8:41-42,49-55

41 Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;
42 porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo.
Y mientras iba, la multitud le oprimía.
49 Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.
50 Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.
51 Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña.
52 Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme.
53 Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.
54 Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate.
55 Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer.

Vuelva por favor a los versículos 49 y 50 de este relato y preste atención a lo que sucede.
El fuerte viento y la tempestad para Jairo es la gente… “ya deja de molestar al Maestro, tu hija ha muerto”.
La gente le hizo lo mismo al ciego Bartimeo, le decían que se calle, que no moleste al gran Jesús, que se conforme con su necesidad.
Jairo necesitó, al igual que Pedro, la asistencia de Jesús.
Póngase en sus sandalias por un momento, su hija ha muerto, ya todo está perdido, ya es tarde, es desesperante.
El miedo, la confusión y el dolor le ganan.
Pero entonces escucha a Jesús: No temas; cree solamente, y será salva.
El brazo de Yahshua lo sostiene antes de que caiga, lo vuelve al foco de fe, lo rescata de la tormenta del temor para traerlo al poder de la fe nuevamente.
Jairo no entiende mucho lo que está pasando pero confía, sigue caminando junto a Jesús, sigue avanzando a pesar de todo y de todos pues el hijo de Dios está a su lado.
Los incrédulos que lloraban, se lamentaban y burlaban se quedaron afuera, solo entraron con Jesús los que tenían fe, y el poder de Dios en la declaración de Jesús volvió el espíritu a la niña.
Yo no se cual es su necesidad hoy, pero necesita hacer foco en el hijo de Dios que quiere y puede suplir lo que necesita, no importa lo que la gente diga, no importa lo que las circunstancias indiquen, ni siquiera importa sus propios límites, lo que importa es el poder de Dios en el nombre de Jesús.
Enfóquese en él y declare la promesa con certeza y convicción, diga amén al si de Dios y el milagro ocurrirá tan ciertamente como que la hija de Jairo volvió a la vida.
EL PODER Y LA FIDELIDAD DE DIOS
La fe no libera el poder de la mente, libera el poder de Dios.
La mente no tiene poder, el espíritu lo tiene.
Hay dos campos de poder espiritual: El reino de Dios, y el reino de las tinieblas.
El reino del hombre se mueve en lo limitado del poder del hombre, pero es la creencia del hombre lo que abre las puertas al poder espiritual, en ambos lados.
Toda “buena dádiva” desciende se una sola fuente: Dios, el padre de las luces.
Hay una corriente muy popular hoy que se llama “humanismo”.
Es la fe en el poder del hombre, pero la idea no es nueva, muchas religiones orientales desde hace miles de años la promueven.
La iluminación desde adentro, no desde arriba.
No hace mucho escuché a un denodado humanista en un video de auto-ayuda decirlo claramente: “buscamos la luz que viene de adentro, no de arriba”.
Al menos fue sincero.
El principio de foco es exactamente lo inverso, la luz, el poder, la suficiencia y la salvación no está en nosotros, está en Dios y de Él dependemos para recibirlo.
Abraham y Sara aprendieron esta lección de tal forma que tuvieron el hijo de la promesa llamado Isaac contra todo pronóstico humano.
Ellos nos tenían fuerzas en si mismos, Abraham era viejo y Sara era además de avanzada en edad, estéril.
Cero probabilidades en términos humanos.
Pero vea donde hicieron foco Abraham, el padre de los creyentes y su hermosa esposa:

Romanos 4:18-21

18 El [Abraham] creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido

El creyó conforme a lo que Dios había dicho, no dudó por incredulidad en la promesa de Dios, se fortaleció en fe, en el si de Dios, no en lo que él podía.
En realidad, al leer su historia, vemos que tuvo que llegar a estar convencido de que él no podía para rendirse a Dios y su poder.
Entonces, cuando no había ni el mínimo foco en su propio poder, es que hizo foco en Dios dándole la gloria y el mérito a él.
Abraham no solo supo que Dios tenía una promesa para él, sino que necesito hacer de tal manera foco en Dios, hasta llegar al punto de saber en pleno convencimiento que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido.
Aquí es donde muchos fallamos, conocemos las promesas, pero no terminamos de convencernos de que Dios tenga tanto poder como para hacerlas realidad.
Si Dios lo prometió, el puede cumplirlo, de otra manera no lo habría prometido.
Si Dios dice que Él suplirá todo lo que le falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19), seguro que Él puede hacerlo, no importa si el mundo a su alrededor grita lo contrario, Él tiene más poder que el mundo entero.
Si Dios dice que es poderoso para hacer que abunde en usted toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abunde para toda buena obra (2 Corintios 9:8), Él es poderoso para hacerlo.
Aunque parezca que en todo le falta todo, eso no cambia el poder de Dios. Lo que tiene que cambiar es su foco en la necesidad, para darle lugar al foco en el Dador.
Observe con atención donde colocó su foco Sara, esposa de Abraham:

Hebreos 11:11

11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.

Este registro es una gema de la fe. Sara siendo estéril, totalmente incapaz en si misma, recibió ¿de quién? De Dios.
¿Por qué causa recibió? Por fe. ¿Y qué fue exactamente lo que creyó? ¿Dónde hizo foco? EN LA FIDELIDAD DE DIOS.
Ella creyó que era fiel quién lo había prometido.
Dios lo había prometido y ella no terminaba de creer que Dios quería cumplirlo.
Eso es fidelidad, querer cumplir lo que se ha prometido.
Por alguna razón Sara necesitaba cambiar el foco hacia la fidelidad de Dios.
Tal vez pensaba que no lo merecía, quizás que no debía, o lo que fuera, lo cierto es que su foco estaba más en otro lado que en donde debía estar. Cuando se pudo enfocar con claridad en que Dios era fiel para cumplir su promesa, lo que quedo borroso en su fotografía mental fue la duda y entonces emergió el primer plano de Dios por encima de todo, su maravillosa fidelidad que prevalece sobre nuestras incapacidades y sobre cualquier obstáculo externo.
Dios es fiel a Sí mismo y está comprometido a Su Palabra. Solo necesita nuestro amén.
A Abraham le pasaba algo similar pero no con la fidelidad de Dios, sino con Su poder.
Tal vez estaba haciendo demasiado foco en la esterilidad de Sara, en su propia vejez, o en el tiempo inexorable que consumía su vigor… en todo menos en el poder de Dios.
Cuando Dios y Su poder ganaron el primer plano en su corazón, vino Isaac, el hijo de la promesa.
Abraham y Sara son llamados nuestros padres en la fe.
No se cual es su Isaac, solo se que cuando aplique el principio inmutable de fe del foco, nacerá la promesa en su vida trayendo el gozo que tal vez ha esperado como Abraham y Sara durante años.
El principio inmutable de fe de foco nos dice que el poder está en Dios, no en el hombre.
Luche por su fe, hágale frente al fuerte viento y al oleaje de la vida enfocado en el Hijo de Dios, escuche la promesa por encima de la gente que le dice que no moleste más al Maestro, y la gloria de Dios vendrá sobre su vida como vino sobre todos aquellos que se animaron a simplemente CREER .

By Pablo Seghezzo
http://www.reconciliar.org

PRINCIPIOS DE FE 2º Parte Principio de Compromiso

Dios te bendiga!!.

Ya hemos trabajado sobre el principio fundamental mandamiento – promesa. Ahora avanzaremos sobre otros principios que se aplican a la fe en toda la Palabra de Dios.
Hay ciertas cosas que pueden estar o no involucradas cuando el poder de Dios se libera por fe.
Será prerrogativa de Dios que algunas cosas estén presentes o no lo estén, pero aquello que siempre está presente al creer, es lo que llamamos un principio inmutable de fe.
El Maestro de la fe, Jesús, más que nadie mostró principios inmutables de fe.
En ningún otro lugar de la Palabra hallaremos tanto la fe en acción como en los cuatro evangelios.
Jesús fue un hombre de fe que inspiró fe en la gente a su alrededor y de él aprendemos como creer para recibir las promesas de Dios.

COMPROMISO E INVOLUCRAMIENTO

Cada vez que alguien recibió algo de Dios se involucró y aún arriesgó por su fe basado en un compromiso.
Asentir inactiva o pasivamente no es creer.
Estar de acuerdo no es creer.
Que le parezca correcto no es creer.
Nunca se cree desde la tribuna.
Veamos un relato clave en nuestra búsqueda de los principios inmutables de fe enseñados por Jesús:

Marcos 3:1-5

1 Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano.
2 Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle.
3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio
4 Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.
5 Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.

Aquí hay varios principios inmutables para estudiar.
Comenzaremos viendo el de compromiso.
Jesús conocía los principios involucrados para recibir de Dios y en su aguda inteligencia espiritual, llevó a las personas al punto de conectar con ellos para recibir.
Aquí en Marcos hay alguien mezclado entre la gente, un hombre anónimo con una necesidad.
Los fariseos notan su presencia y conociendo la costumbre de Jesús de preocuparse por la sanidad del pueblo de Dios están expectantes a ver si le sana para poder acusarlo de quebrantar el día de reposo.
No era ningún secreto el odio de muerte que los líderes religiosos tenían por Jesús, y si bien la gente lo escuchaba de buena gana, lo hacían desde la banca sin mayor involucramiento, pues aceptar abiertamente a Jesús era ponerse al liderazgo judío en contra, lo cual en ese tiempo y cultura era algo grave con severas consecuencias.
Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio.
En otras palabras le dijo: “Ven, involúcrate en tu sanidad, comprométete con ella”. El hombre sabía y Jesús sabía que ponerse en medio era identificarse con Jesús y con su autoridad como profeta de Dios.
¿Qué hubiera sucedido si el hombre no se levantaba y se quedaba en su silla ante el mandato de Jesús?
¿Lo hubiera Jesús sanado? No hace falta que le de la respuesta, usted la sabe.
Si usted está más comprometido a la comodidad que a la liberación nunca recibirá de Dios.
Jesús le dijo ¡comprométete! y el hombre no dudó en hacerlo.
Estaba cansado de su mano seca, cansado de su limitación, estaba dispuesto a involucrarse y arriesgarse por su sanidad.
Le importaba más su sanidad que los fariseos de rostro torcido y mente perversa. Sus miradas severas no lo intimidaron.
Si no se hubiera levantado no hubiera sido porque no tenía compromiso, sino porque tenía un compromiso mayor basado en el miedo.
Levántate y ponte en medio es un cambio, es estar en un lugar diferente que antes, es involucrarse e identificarse con Jesús, es salir de la periferia para colocarse en el centro.
Jesús no opera en la periferia, en la tibieza, en la cobardía, él opera en el centro.
El principio del compromiso dice que para recibir de Dios tiene que involucrarse con la promesa al costo que sea.
Si otro compromiso lo desplaza, como puede ser el miedo, la comodidad, la seguridad, mantener la imagen o lo que fuera, la promesa de Dios se frena.

COMPROMISO = ACCIÓN

Marcos 2:1-5

1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.
2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra.
3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.
4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.
5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

¿Qué vio Jesús que la Biblia llama fe? ¿Cómo es la fe? ¿Cómo se observa la fe? Jesús vio el compromiso, vio la acción.
Ellos llegaron al lugar y se encontraron con que ni se podían acercar, el gentío se agolpaba y nadie quería perder su lugar.
Podrían haber dado la vuelta, podrían haberse quedado discutiendo por culpa de quien era que habían llegado tarde, podrían haberse enojado por el egoísmo de la gente que no cedía ante sus ruegos, pero no estaban dispuestos a llevarse un no por respuesta. No habían ido allí a fracasar, a que todo siga como antes. El “no”, no estaba dentro de sus posibilidades.
El único que podía decirles no era Jesús, entonces pegarían la vuelta, pero se iban a ocupar de que Jesús lo tuviera delante como fuera.
Y encontraron el camino, el compromiso siempre lo hace, siempre ve la forma de llegar. Compromiso, acción… promesa cumplida.

LLAMAR LA ATENCIÓN DE JESÚS

Marcos 10:46-52

46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.
47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama.
50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.
51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.
52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

Bartimeo no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad, Jesús estaba allí, nada más le importaba.
Jesús lo podía sanar y él lo sabía.
La gente lo quería callar, ¡no molestes al maestro!
¡Quién eres tu pequeño ciego insignificante para que el gran rabí se ocupe de ti! Bartimeo estaba comprometido y escuchaba solo para su compromiso.
Cuanto más le decían que se calle más gritaba.
Al igual que los cuatro y el paralítico no aceptaba un no por respuesta. Jesús estaba allí, tal vez había soñado por meses este momento y ahora nadie lo iba a callar.
Estaba comprometido a su sanidad por encima de todo, gritaba para llamarle la atención a Jesús, estaba involucrado.
Jesús nuevamente vio la fe y esta le llamó la atención.
Al escuchar “Hijo de David” supo que el hombre creía en su carácter mesiánico.
Un creyente estaba clamando y él no lo dejaría sin respuesta, nunca lo hizo y nunca lo hará.
Si usted quiere recibir de Jesús debe llamarle la atención con su fe.
Una fe pasiva y religiosamente dogmática no atraerá a Jesús a su vida.
Haga lo que sea necesario para recibir la promesa, grite, rompa el techo, póngase en medio, asuma riesgos, salga de esa comodidad somnolienta en la que está sumido, rompa la pequeña caja que usted sabe que no le ha traído resultados hasta hoy.
Si no está recibiendo de Dios es porque no está comprometiéndose en primer lugar. Vea la promesa específica de Dios en su Palabra y comprométase con el mandamiento, no sea vago en su interpretación de la Escritura, sea específico.
Si usted quiere prosperidad de Dios en su vida no se trata de ser bueno para que Dios lo ayude, eso es impreciso, no sirve.
Hay mandamientos específicos que traen la promesa de prosperidad a su vida. Involúcrese en buscar la promesa específica en las Escrituras e involúcrese en obedecer los mandamientos específicos que la liberan y su mano seca se sanará, su ceguera se irá, su parálisis quedará atrás por el poder de Dios.
Lo que sea que haya en su vida que no sea una bendición es desplazado por las promesas de Dios. Para cada necesidad hay una promesa. Encuéntrela, comprométase y reciba.

ASUMIR RIESGOS

Lucas 8:43-48

43 Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada,
44 se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.
45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.
47 Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.
48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.


Casi se puede ver a Jesús mirando a la mujer con una sonrisa amorosa, satisfecho, conmovido por su fe.
Esta mujer valiente se comprometió y se involucró al costo de su propia vida.
Estaba decidida a ser sanada o morir en el intento.
El flujo de sangre era una enfermedad considerada inmunda en Israel.
Una mujer con esta enfermedad no podía vivir en sociedad pues quien la tocara quedaría también inmundo.
Ella vivía apartada de sus hijos, su familia, sus nietos, en una soledad asfixiante fuera de la ciudad.
Su vida transcurría en una triste isla de enfermedad y ya no había esperanzas luego de doce años de intentar sanarse.
Pero un día supo de Jesús, supo que estaba allí y decidió que iría contra todo para tocarlo y ser sana.
Si era descubierta entre la gente sería apedreada sin piedad.
No le importaba, o más bien, le importaba más su sanidad.
Estaba dispuesta a correr el riesgo y lo hizo.
Eso explica por qué cuando vio que había sido descubierta vino temblando a los pies de Jesús. Tocar a un maestro judío en esas condiciones era doble pecado, digno de muerte instantánea.
Pero Jesús no dijo ¡apedréenla, me tocó!, de ninguna manera.
La enfermedad no lo contaminaba, se sanaba ante su poder.
Esta mujer era como Bartimeo, creía en el poder mesiánico de Jesús pues al tocar el borde de su manto estaba creyendo la promesa específica de Malaquías 4:2 que decía que el Sol de justicia (el Mesías) traería sanidad en sus alas (refiriéndose a los flecos de su manto).
Jesús fue atraído por la fe de esta mujer. Aún sin que él se diera cuenta, la mujer le “arrebató” poder de sanidad con su fe.
¡Mire a esta mujer y aprenda el principio inmutable de fe del compromiso!
Nada la detendría, rompió los moldes sociales y culturales por su compromiso, se arriesgó para llegar a Jesús y recibió sanidad.
No todos fueron sanados en los tiempos de Jesús, pero cada uno que se acercó a él con fe recibió la promesa que buscaba.
Jesús tiene el mismo poder hoy y lo usa para ministrar a sus santos que se comprometen en su creencia.

Hebreos 2:18

Pues en cuanto él mismo [Jesús] padeció [en el pasado] siendo tentado, es poderoso [en el presente] para socorrer [venir en auxilio del que clama a él] a los que son tentados.

Aquí está el principio inmutable de fe del compromiso, el que viene, el que clama, el que se involucra ¡recibe de él!
No piense que sentado en una banca de la Iglesia simplemente escuchando alguna prédica agradable y luego siguiendo su vida sin compromiso con la Palabra de Dios le permitirá recibir las promesas de Dios.
Ya se dio cuenta de que no es así, lo sabe pues la falta de resultados se lo ha demostrado.
Rompa con la comodidad, asuma su responsabilidad de comprometerse con lo que quiere y acuda a Jesús con fe, él lo está esperando con los brazos abiertos, él será atraído a usted por su fe y nada en el mundo podrá interponerse entre usted y Jesús pues la fe libera el poder más grande que exista, el poder de Dios.

By Pablo Seghezzo
http://www.reconciliar.org

domingo, 26 de julio de 2009

Por sus frutos los conocereis



Dios te bendiga!!.

¿De qué trata la vida cristiana? Se trata de conocer a Dios y a Su hijo Jesucristo y dar fruto. En el evangelio de Juan, Jesús dijo:

Juan 15:16

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

También Pablo dijo en

Romanos 7:4
Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.


En la parábola del sembrador Jesús habla de los cuatro diferentes tipos de personas que escuchan la Palabra de Dios.
El segundo y tercero eran aquellos que fueron infructuosos, mientras que en el último, el loable, es el que “oye y entiende la Palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno.” (Mateo 13:23)

Por lo cual, lo que Dios planeó para los cristianos no era solamente creer y sin cambio alguno.
El ser solamente un tipo de árbol o dar el mismo tipo de fruto que daban antes. El hecho de que no demos fruto le importa a Dios.
Déjame repetir esto: Dios no tiene la intención de que solo vayas por la vida. Dio te hizo una criatura única, te dio dones, sí, a ti, únicamente, y te comisionó para que hicieras una cosa: para que fueras y llevaras fruto.
Pronto veremos cómo se hace, pero ten en mente que Dios ha dado dones a cada uno de sus hijos, desde el más joven hasta el más viejo, del más podre al más rico, desde el analfabeta hasta el más educado, Él les ha dado dones únicos y desea que llevemos mucho fruto.
Veamos de nuevo lo que el Señor dijo en Juan 15:

Juan 15:8
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto”

Juan 15:1-2
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador... y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.”

El Padre se regocija cuando sus hijos producen fruto. Observa que tiene cuidado especial al podar, limpiar a todos aquellos que llevan fruto para que ¡lleven más! El Padre no quiere más ramas en la vid... quiere ramas fructíferas, no, ramas ABUNDANTEMENTE fructíferas, ramas que den fruto a su máximo potencial.
Hoy, muchos cristianos se hacen a un lado esperando que alguien más “se encargue del show” en lugar de ellos.
Un “profesional”, porque ellos no son.... “profesionales”, pero Pedro y los otros – la mayoría de ellos pescadores del primer siglo no eran profesionales en ese sentido.
¡No se graduaron de ningún seminario y ni siquiera lo necesitaban! ¡El único título que tenían era el de pescadores!
Hay algunos por ahí que aunque han creído, no se les ve que lleven fruto en su vida. Una vida cristiana sin cambio, es una vida cristiana sin fruto, son una contradicción de sí mismos.
Y con esto no quiero decir que cristianos apasionados con celo de Dios y su Palabra no cometen errores, ¡claro que sí!.
Pero cristianos apasionados rechazan el llamado masivo, que dice: “sigue la corriente... es suficiente con ir el domingo al templo, sentarse en la banca, cantar y escuchar el sermón, luego regresar a casa y olvidarse de todo hasta el próximo domingo”. Los cristianos apasionados no se arriesgan.
No se conforman con menos. Buscan a Dios y quieren crecer en Él, quieren acercase más y más a Él y a Su Hijo, quieren que Cristo se manifieste en sus vidas tanto como sea posible.
Los cristianos apasionados tienen, valga la redundancia, pasión por el fruto y visión por Cristo, y la novedad es que Dios quiere que seas como ellos, quiere que seas un CRISTIANO APASIONADO o por decirlo de otra forma un cristiano con pasión por Dios.
Un cristiano caliente, no uno tibio (Apocalipsis 3:15), que seas una rama fructífera que florece y da fruto a su máxima potencia. De eso se trata la vida cristiana.

Fruto: ¿Qué es?
Para ponerlo fácil yo diría que fruto es una vida cambiada, centrada en Cristo, una vida a la que hemos muerto a nosotros mismos para que Cristo viva a través de nosotros (Gálatas 2:19-20).
Una vida que busca complacer a Dios y no a uno mismo o a la gente; una vida cuyo tema central y prioridad es Dios. Veamos lo que dice la Escritura:

Gálatas 5:22-25
22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.


Lo que quiere decir con espíritu es el nuevo hombre, Cristo en nosotros. Vivir de acuerdo al nuevo hombre produce el fruto mencionado en los versículos anteriores, el carácter del nuevo hombre es el que Cristo tiene. Leamos

Efesios 2:10:

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.


Dios ya ha preparado de antemano las buenas obras en las cuales debemos andar. A cada uno de nosotros nos ha dado dones únicos, como un árbol plantado y destinado a dar fruto. El objetivo de esto es complacer al Padre y llevar fruto.

1 de Pedro 4:7:11

7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.
8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.
9 Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.
10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

En este pasaje da instrucciones de “como ser” en varias cosas. Velad en oración, tener ferviente amor los unos a los otros, ser hospitalarios sin murmurar.
Observa también que cada uno de nosotros a recibido un don de Dios.
Dios a dado dones únicos a cada uno de Sus hijos.
Como cada una de las partes del cuerpo es única y puesta en su lugar con una función, así también cada uno de nosotros: hemos sido puestos por Dios en el cuerpo de Cristo, la iglesia, y hemos recibido cada uno dones únicos para funcionar ahí (1 de Corintios 12:12-27).
Y lo que Pedro nos dice aquí es simplemente una cosa: ¡FUNCIONA! Dios no ha dado dones a ciertos individuos solamente; no ha dado dones solo a tu pastor o sacerdote. Este pasaje no se refiere a un grupo específico de personas dentro de la comunidad cristiana.
Por el contrario, se refiere a todos los cristianos, ¡incluyéndote a ti! Observa que también dice que se ministren los unos a los otros. Yo te ministro a ti, tu me ministras a mí.
Hoy usamos la palabra “ministrar” para describir a alguien con un rol más que nada administrativo.
Así al pastor o el sacerdote de la comunidad de creyentes local se le llama “ministro”.
Es el único que se supone que puede ministrar, mientras que todos los otros que no son pastores ni sacerdotes y que no toman parte en la administración de la comunidad son los que reciben la ministración, pero ¿nunca pueden ministrar? Ésta es la idea que implícita o explícitamente reside en la mente de muchos.
Bueno, pues la noticia es que esta idea no es originada por Dios ¡ni es fundamentada en las Escrituras!
La idea que la Escritura promueve es la siguiente: cada uno de nosotros ha sido dotado por Dios de manera única y de la misma forma ha sido puesto en el cuerpo de Cristo.
En las Escrituras no existen tales cosas como clero o laicado.
Como dicen las Escrituras, todos nosotros somos sacerdotes de Dios.
Veamos cómo lo pone Pedro tan maravillosamente:

1 Pedro 2:9
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

1 Pedro 2:5
“vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”


Se espera que cada uno de nosotros funcione en su don, ministrando unos a los otros.
Lo que 1 de Pedro 4:7-11 nos dice es que te debes de ocupar en los dones que Dios te dio. Enfócate en tu don y ejercítalo.
No se trata de que si tienes un “ministerio” o no, porque en realidad ¡sí tienes uno!
¡Eso es un hecho! Y lo que Pedro dice es ocúpate en eso, ocúpate ministrando de acuerdo a tu don.
De nuevo, aunque lo anterior son frutos y puede que parezca que ocuparse haciendo o caminando producirá fruto, esta no es la imagen completa.
Ocuparse ejecutando nuestros dones presupone una relación viva con el Señor Jesucristo.

Filipenses 1:9-11
9 Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento,
10 para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo,
11 llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Los frutos de justicia “son por medio de Jesucristo” no por nuestras fuerzas. Además, su resultado es la gloria y alabanza de Dios.
Como Jesús explica en Juan 15, Él es la vid y nosotros los pámpanos:

Juan 15:4-5,8
4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Producir fruto, presupone que somos permanentes en la Vid. Y nosotros no somos la Vid.
¡Es Cristo! Nosotros somos los pámpanos, es imposible para un pámpano producir fruto si no permanece en la Vid.
Del mismo modo con nosotros, es nuestra unión con Cristo la que puede hacernos, los pámpanos, producir fruto.
En este caso, los pámpanos no son nada más que la forma en que la Vid produce fruto. Ministrar y ejercer las buenas obras que Dios preparó para nosotros presupone, por lo tanto, una relación apasionada con el Señor Jesucristo, a quien queremos complacer.
El enfoque no es precisamente en las obras mismas sino en Cristo, y a través de nuestra unión con Él, como permanecemos en Él, “por medio de Jesucristo” como la epístola de Filipenses dice, el fruto se hace evidente.
Avanzando un poco más en esto, Cristo habló de falsos profetas y dijo que los reconoceremos por sus frutos.

Mateo 7:15-20
15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.
18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.


Permanece en Cristo, porque el que permanece en Cristo y Cristo en él solo puede producir una cosa: ¡mucho fruto!
Fruto: Podar
No sé mucho de jardinería, pero sé desde que estaba en la escuela que para que una planta pueda producir fruto necesita ser podada de vez en cuando. Como quiera ésta no es una definición completa.
Buscando en internet encontré la siguiente definición en wikipedia: (ver:
http://es.wikipedia.org/wiki/Poda)


La Palabra habla sobre los falsos profetas (Mateo 7:5),
falsos Cristos (Mateo 24:24),
falsos apóstoles (2 Corintios 11:13),
falsos hermanos (Gálatas 2:4, 2 Corintios 11:20),
falsos maestros (2 Pedro 2:1),
obreros fraudulentos (2 Corintios 11:13).
Hay algo para identificar a este tipo de personas, me refiero al ¡fruto!, y el fruto bueno solo puede venir a través de “Jesucristo”.
Cualquier otro árbol, aunque pueda ser que hable de Dios, incluso de Cristo, puede producir fruto falso.
De esta manera, mi querido hermano o hermana, me gustaría animarte a buscar a Dios con todo tu corazón; a que apasionadamente busques crecer en tu relación con nuestro Dios vivo para luego ocuparte en lo que sea que Él haya preparado para ti.
El fruto del espíritu se llama asi porque el árbol es el Espíritu Santo, la nueva criatura, Cristo en nosotros.