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lunes, 25 de abril de 2011

La prosperidad de Dios

Dios te bendiga!!.


Las creencias tradicionales nos han llevado a considerar la prosperidad como algo antibíblico. Sin embargo, inspirado por el Espíritu Santo, Juan dice que su deseo es que prosperemos y tengamos salud. Más adelante, en el versículo 11 de 3 Juan, nos indica: «Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios». Si la prosperidad fuera algo antibíblico, ¿por qué Él desea que prosperemos? Como ve, la prosperidad en sí no es mala.
El dinero no es la raíz de todos los males. El amor al dinero es la raíz de todos los males (1 Ti 6:10), y existen personas cometiendo este pecado, ¡sin poseer ni un peso! Sin embargo, quiero que usted entienda que la prosperidad abarca mucho más que las finanzas.
Cuando Juan dijo que deseaba que prosperemos y tengamos salud, añadió la oración «así como prospera tu alma». El hombre es espíritu: tiene un alma que consiste de la mente, la voluntad y los sentimientos y, además, el hombre habita en un cuerpo. Por lo tanto, existen la prosperidad espiritual, la mental y la física.
Para prosperar espiritualmente, usted debe nacer de nuevo. Cuando usted recibe a Jesús como su Salvador y como el Señor de su vida, su espíritu nace de nuevo y se restablece la comunión con el Padre celestial. Eso lo coloca a usted en posición de recibir de Él todo que lo su Palabra promete.
Para que su alma prospere, usted debe ser capaz de controlar su mente, su voluntad y sus sentimientos. El acumular mucho conocimiento no significa que su mente esté prosperando. La prosperidad mental ocurre cuando usted utiliza la información que ha adquirido; cuando usted controla su mente en lugar de ella a usted. En 2 Corintios (10:5) se indica: «… derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo». La persona que hace esto tiene control de su mente y está en posición de prosperar mentalmente. Si la Palabra de Dios no vive y opera en usted, no tendrá el dominio completo de su mente. De la misma forma es como debe controlar su voluntad.
Cómo controlar la voluntad
Algunas personas dicen «Señor, ayúdame a quebrantar mi voluntad». Dios no quiere que usted tenga una voluntad quebrantada para que Él pueda dominarla. Lo que Él desea es que usted someta por completo su voluntad a la de Él para que ambas trabajen unidas.
Cuando Dios creó al hombre, le dio una voluntad con poder. En realidad, es una voluntad divina porque otorga al hombre el derecho de escoger su destino para la eternidad. Solamente un dios tiene ese poder. El hombre fue hecho a imagen de Dios y se le dio la voluntad para que tome sus propias decisiones.
Usted puede irse al infierno si así lo desea, y Dios respetará su derecho a hacerlo; por supuesto usted no tiene que ir ahí, pero tiene la libertad de hacerlo. Por otra parte, usted puede escoger a Jesucristo y a la Palabra de Dios y pasar la eternidad junto a su Padre Celestial. ¡Qué privilegio! La decisión es suya.
Cuando el alma de una persona prospera, su voluntad está en armonía con la voluntad de Dios. ¿Cómo puede usted estar en armonía con la voluntad de Dios? Mientras no conozca lo que su Palabra dice, no podrá hacerlo, pues la Palabra y la voluntad de Dios son una misma cosa. Una persona sincera no puede tener voluntad para algo y expresar lo contrario. Si usted está en armonía con la Palabra de Dios, quiere decir que está en armonía con la voluntad de Dios.
Cómo dominar la naturaleza emotiva
Hablemos ahora acerca de nuestros sentimientos, que son parte del alma. En primer lugar, Dios lo creó a usted con una naturaleza emotiva. Usted fue creado a imagen de Él, por lo tanto, Dios también debe de tener sentimientos.
Las escrituras confirman que Jesús lloró (Juan 11:35) y que Dios se ríe (Salmo 2:4). Por supuesto que expresar los sentimientos no es malo, sin embargo, para que nuestra alma prospere, no debemos dejarnos llevar por los sentimientos.
Los Evangelios revelan que Jesús sintió compasión. Él dijo que solamente hizo lo que vio a su Padre hacer, por lo que la compasión es una persona: el Padre. Jesús expresó sus sentimientos, pero no se dejó llevar por estos. Él siempre ejerció dominio propio, y nos dio el ejemplo a seguir: el alma que prospera debe mantener siempre sus sentimientos en armonía con la palabra de Dios.
Su prosperidad y su salud nunca serán mayores que la prosperidad y la salud de su alma. Usted puede ser un creyente nacido de nuevo, incluso ser lleno del Espíritu Santo, y sin embargo no prosperar en su alma.
Por ejemplo, una santa mujer de Dios que viva en la pobreza, podrá hacer, por medio de la oración, que haya avivamiento en la iglesia y que todos en el pueblo sean salvos, pero estar siempre enferma y en cama por no creer lo que dice la palabra de Dios con respecto a su propia salud.
La prosperidad verdadera
Lo que el mundo define como prosperidad material (prosperidad de los sentidos) incluye el oro, la plata, el prestigio social y el poder económico y político. Y lo que el mundo define como prosperidad mental (prosperidad del alma) es «saberlo todo».
Sume estos dos conceptos y el resultado será una persona que usa su mente para obtener poder político y económico. Para el mundo, esto constituye la definición total de prosperidad, y usted puede ver fácilmente las desventajas.
La prosperidad verdadera es la capacidad de solventar las necesidades humanas en cualquier aspecto de la vida. La riqueza y el poder no pueden satisfacer todas las necesidades.
El dinero es un dios pésimo: no puede comprar la salud ni prevenir que las dolencias o enfermedades controlen el cuerpo humano. Es cierto que se puede usar para comprar, hasta cierto punto, la salud, pero la forma de sanar que el mundo utiliza es en realidad muy limitada.
En el ámbito mental, una persona puede saberlo todo y aun así no tener la capacidad de utilizar ese conocimiento para obtener el dinero o la salud que necesita.
Solo la Palabra
¿Qué produce la prosperidad espiritual, mental y física? ¿Qué une a estos aspectos? La Palabra de Dios. En Hebreos 4:12, la Biblia dice que «la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos», también dice que «penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».
Cuando usted anda en la palabra de Dios, prosperará y tendrá salud. La voluntad de Él para con nosotros es que tengamos salud total, y que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts 5:23). ¡Alabado sea Dios!

Nada es imposible para Dios

Dios te bendiga!!.Biblia01.gif (5722 bytes)


Lucas 1:37.
La oración no es una droga, es un tónico que cura el alma, sana los corazones quebrantados, cubre las heridas del alma, levanta los espíritus caídos, restaura al  que ha caído y trae descanso al afligido, no hay antídoto mejor para el que esta confundido, trae sabiduría al insensato, prudencia al sincero y poder al cristiano.


Sin ella no se puede vivir, comunicarme con Dios, platicar con Él y ser escuchado en su presencia que más grande privilegio buscamos, que el cielo nos ha respondido con su Hijo y éste nos ha permitido entrar al lugar a la casa de su Padre que es el nuestro, prosigamos clamando porque es en su presencia donde está nuestro socorro, nuestra ayuda, nuestro sostén.
Necesitamos urgentemente regresar a ese momento de sencillez y tranquilidad de comunión con nuestro Dios, el Creador de todas las cosas visibles e invisibles, cada momento nos invita a disfrutar de las bendiciones que preparó de antemano para que anduviésemos en ellas, Él es nuestra necesidad y la oración nos permite entablar una amistad con su Hijo.
El Padre nos ha provisto de todas las cosas para nuestro bien. La oración va más allá de vanas repeticiones y hermosas palabras. En ocasiones decimos lo que no queremos decir y hablamos lo que escuchamos de otros, eso no es orar. Orar es conocer la posición que tengo en la casa del Padre y expresar con sinceridad, humildad y sencillez lo que hay dentro de nuestro corazón, si hay dolor Dios lo sana, si tenemos ira el nos comprende, si tenemos aflicción nos consuela, entonces, no tenemos que buscar como convencerlo pues aun antes de que expongamos nuestra necesidad Él ya sabe que es lo que necesitamos.
La oración es insistente y constante, es un manantial de agua en tierra árida no se puede llegar a Dios ni alcanzar sus bendiciones mientras no conozcas la intimidad con Él.
La oración nos acerca a Dios, no se puede entablar una relación si no hay comunicación.
Nuestra comunión debe ser todos los días a cada instante de nuestra vida requerimos la voz de Dios, necesitamos su presencia en cada asunto de nuestra vida, como lo dice Pablo, el reino de los cielos no consiste en comida y bebida, sino en las cosas celestiales. No se puede hacer a un lado a Dios en las decisiones cotidianas y sencillas, la oración no solo es una salida de escape y emergencia en las necesidades. La oración es una herramienta para cada aspecto de nuestra vida, nos comunica con Dios, nos acerca a su trono y fortalece nuestra fe.
Pero no son los méritos personales los que nos acercan a Dios, es la confianza puesta en Jesús y la sujeción en obediencia a su Palabra.
No puede haber oración sincera si no hay total obediencia. Es cumplir con todas las cosas que Él ha mandado (Juan 15:14).
I. Importancia de la oración
          La oración en la vida del cristiano es indispensable para cualquier cosa, es en ella donde todas las cosas son posibles.
Jesús dijo: “Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán” (Mateo 21:22)
“Todo” nos da un panorama de una inagotable fuente de respuestas y soluciones aún aquello que parece imposible para nosotros para Dios no lo es. Pero tenemos que obedecer la regla y creer en la palabra que nos da Jesús como garantía de su obra:
“Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca halla; y al que llama se le abrirá” (Mateo 7:7-8)
Pero en ocasiones limitamos este gran versículo a nuestra forma de pensar y creemos que Dios no actúa a nuestro favor y vemos la palabra “casi” antes de “todo” y por nuestra frialdad en la oración damos por sentado que no era la voluntad de Dios darme lo que estaba pidiendo. Pero si Jesús dice que todo vamos a recibir es porque todo lo que pidamos lo podemos recibir.
Un aspecto importante en la vida de oración es nuestra conducta, nuestra vida respalda nuestras oraciones al Padre no le podemos convencer con palabras hermosas o vanas repeticiones lo que hace que nos acerquemos a su presencia es nuestra vida impregnada de Jesús, por eso las oraciones de los hijos de Dios son en el nombre de Jesús, tenemos un representante en el cielo y tenemos que ser como Él si deseamos ser atendidos.
Nuestra obediencia es la puerta para las respuestas de nuestra petición:
“Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes pidan lo que quieran y les será dado” (Juan 15:7)
Es la obediencia y nuestra vida la que hace y da cuerpo a nuestras oraciones. No se puede orar y esperar respuesta alguna si no estamos viviendo en obediencia y sujetos a la Palabra de Dios, la palabra que Jesús nos ha mandado.
La oración es insistente y constante, tiene un propósito firme y definido, es la actitud que tuvo Jacob, “no te dejaré hasta que me bendigas”, la oración es una lucha por conseguir todo lo que quieres, pero no me voy a levantar de este lugar hasta que tenga la respuesta.
Pero la mayoría de las veces nuestra oraciones son tan insípidas y sin objetivo, que no sabemos realmente que es lo que queremos, deseamos solo descansar de nuestro arduo día de trabajo y solo balbuceamos unas cuantas palabras antes de dormir y nunca conseguimos nada. Santiago nos lo advierte en su libro y nos dice “piden y no reciben… porque no saben pedir”.
Es la insistencia, la constancia y la perseverancia en la búsqueda de nuestro Dios, dador de todas las cosas, las que hacen que las bendiciones desciendan sobre nosotros.
II. Enséñanos a orar.
          Jesús nos enseña a orar. La oración no es algo fuera de lo común, ni tampoco es algo para que la gente a nuestro alrededor nos aplauda, es algo tan íntimo como la relación entre el padre y el hijo hay cosas que nadie va a saber solo ellos.
Jesús nos dice lo que no debemos hacer (Mateo 6:5-8)
1.      no ores para que la gente te vea.
2.    no uses vanas repeticiones
3.     no uses mucha palabrería.
Lo que debemos hacer es:
“Entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que te ve en lo secreto te recompensará en público.” (Mateo 5:6)
No son las muchas palabras las que hacen que el cielo descienda sobre ti, no son las largas oraciones las que traen respuesta, no son las repeticiones las que te dan la certeza de que Dios esta contigo. Es la sencillez de corazón la que hace que el cielo se conmueva y la confianza en Dios lo que trae respuesta a tu aflicción.
Cuando Jesús enseña a orar a los discípulos da esta oración como ejemplo, no como la única oración que existe.
Mateo 6:6-9, Jesús da una oración, no un amuleto y en este ejemplo se ve lo cotidiano y lo sencillo de la oración.
La oración debe estar acompañada de fe, Jesús dice lo que pidan creyendo, creer es luchar por algo hasta que lo consigues, como aquella mujer sirofenicia que se le acercó a Jesús pidiendo sanidad y el Maestro la trato de perro, pero ella siguió insistiendo porque sabía que eso era solamente una prueba para su fe, tenía un objetivo y no se iba a mover hasta conseguirlo, aunque esto implicara luchar con Dios, pero salió con sus manos llenas y con su hija sanada, así como Jacob salió bendecido y transformado por Dios.
Jesús da una parábola en Lucas 18:1-8, acerca de la oración y como debe ser de insistente y perseverante, la viuda y el juez injusto nos da una enseñanza acerca del reino y sus bendiciones, el Señor da esta enseñanza ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a Él de día y de noche? ¿Se tardará mucho en responderles?
La rapidez de nuestra respuesta está en la insistencia de nuestra oración. La oración debe tener objetivo y humildad. Sin esto no puede ser oración.
“Todo esto lo hizo mi mano, y así todas las cosas llegaron a ser, dice el Señor. Pero a éste miraré:
          Al que es humilde y contrito de espíritu, y que tiembla ante mi palabra.”
Isaías 66:2.

jueves, 21 de abril de 2011

COSECHAS LO QUE SIEMBRAS

Dios te bendiga!!.


La humanidad se rige en la ley de la siembra y la cosecha.
Si no levantas la cosecha el día que llega la pierdes
Para recibir las bendiciones que el Señor desea darte debes labrar tu propia tierra, sembrar tu propia semilla, y saber levantar tu propia cosecha cuando el tiempo haya llegado
Debes hacer algo hoy para poder recibir las cosas que Dios tiene y quiere darte después



LA COSECHA SIEMPRE COMIENZA CON UNA SEMILLA

A lo largo de toda la vida hay etapas secuenciales de nacimiento, crecimiento, desarrollo, reproducción y muerte. El niño aprende a darse la vuelta, a sentarse, a gatear, a caminar y a correr. Cada paso es importante y todos requieren su tiempo. Ningún paso puede saltarse.
Todo nace, crece, desarrolla y reproduce de acuerdo al tiempo, Dios creo los cielos, la tierra, las aguas, los animales y los hombres en siete días y en el séptimo día reposo.
Génesis 1
La creación
1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
En el principio el Espíritu de Dios, se movía sobre las aguas…. y el ahora se está
Moviendo dentro de mi corazón, y el ahora se está moviendo…

El Espíritu de Dios es el poder que tu tienes para morir al pasado, nacer de nuevo, crecer, desarrollarte y reproducirte como una semilla, como el trigo.

Hermano que vez en una semilla?—à
Tú decides si ves el tamaño o el potencial que tienes
Todo depende de la visión que tengas para ver mas allá de lo que tus ojos pueden ver
Puedes ver en una semilla: un fruto o un árbol? Un árbol, pero también puedes ver un bosque, porque de la misma semilla va a salir todo
El éxito esta en convertir las cosas pequeñas en grandes
No debes decir no puedo, debes preguntar como se hace.
Si quieres salir adelante en la vida, deja de ver lo que no tienes y pon a producir lo que sí tienes

Tema: LA COSECHA SIEMPRE COMIENZA CON UNA SEMILLA
Ha llegado el momento de destruir la cizaña y apropiarse del trigo

Parábola del sembrador
(Mr. 4.1–9; Lc. 8.4–8)
Mateo 13
1Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó y toda la gente estaba en la playa. 3Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 5Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 8Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 9El que tiene oídos para oír, oiga.

Propósito de las parábolas
(Mr. 4.10–12; Lc. 8.9–10)
10Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 11El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. 12Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.b [b b 13.12: Mt. 25.29; Mr. 4.25; Lc. 8.18; 19.26.] 13Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14De manera que se *****ple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis.
15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan,
Y yo los sane.c [c c 13.14–15: Is. 6.9–10.]
16Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. 17Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.d [d d 13.16–17: Lc. 10.23–24.]

Que es una Parábola: Relato paralelo a una interpretación de la Escritura usada para que los que no tienen que entender no entiendan de lo que se trata. Los que son de Dios si van a entender. Sirve también para que no se nos olviden las cosas de Dios.
Tu eres de Dios y entiendes la parábola del sembrador

Sembrar: Plantar

Semilla: Simiente: Cristo es la simiente de la fe. …Y en tu simiente, serán benditas todas las naciones. Le dijo Dios a Abraham por su fe en la Salvación-Cristo de Dios.


Jesús explica la parábola del sembrador
(Mr. 4.13–20; Lc. 8.11–15)

18Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 22El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 23Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Entonces:
Que has sembrado?
Cuanto has sembrado?
Estás recogiendo el fruto, estas recogiendo la cosecha, cuantas cosechas tienes a la fecha o no has comenzado tu siembra?
Es importante:
Qué, Como, cuando, donde, porqué y para qué debes sembrar?

Recuerda:
1. La Cosecha siempre comienza con una Semilla
2. Todo lo que inicies debe realizarse con responsabilidad. Si no hay responsabilidad no hay cosecha.
3. Recogemos lo que sembramos
4. Cuando inicies tu cosecha debes tener visión. No tener visión es como construir sin planos, tienes los materiales pero no sabes que hacer con ellos
5. Porque la visión es la orientación, la visión es ver las cosas antes de la acción
6. Si quieres ver cosas que nunca has visto, haz cosas que nunca has hecho

Enseñanza:
Debes fijarte qué, cuando, como, donde, porqué y para qué debes sembrar
Entonces:
ü Qué debes sembrar?
Debes sembrar lo que de fruto, lo que sea multiplicado, lo que sea de multiplicación y no de suma.
No puede haber siembra (que es la visión emprendedora) si no hay fruto (que es la semilla multiplicadora)
Debes sembrar semilla, debes sembrar la simiente, debes sembrar la palabra de Dios, debes sembrar la simiente de la fe que es Cristo
Entonces en que tierra iniciaste sembrando la semilla, con quien has compartido esa semilla?
Lucas 8:11 Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.
Ha llegado la hora de la siembra y la cosecha, ha llegado la hora en que tu ministerio muera al pasado, pero nace renovado, restaurado, cambiado, transformado, como el águila, ha llegado la hora de nacer, crecer, desarrollar, reproducir a plenitud todo lo que emprendas, porque Dios está dándote la semilla y esa primera semilla es la palabra de Dios. Crece espiritualmente y todas las cosas vendrán por añadidura.
Destruye la cizaña y aprópiate del trigo. Tú eres trigo

ü Cuando debes sembrar?
Cuando conozcas el camino y ese camino tu y yo lo conocemos.
Juan 14:5,6 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues podemos saber el camino?. (6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
No te equivocarás donde tires la semilla, porque tú y yo conocemos ya el camino que es Jesús.
A todo camino donde tu tires la semilla abre tu boca y di siempre en el nombre de Jesús que esta semilla crecerá y se multiplicará.
Salmo 25:4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.
Debes sembrar conociendo las sendas y los caminos de Dios que son misericordia y verdad. Y Dios mostrará esas sendas y caminos y tendrá comunión contigo porque tu tienes temor de El.

ü Como debes sembrar?
Yendo a tu vecindario, colonia, trabajo, amigos pero principalmente comienza por tu casa sembrando la semilla del evangelio, porque el evangelio es buena nueva, buena semilla, es la palabra, es la promesa revelada por el Espíritu Santo.
Siembra con esperanza, con amor y con la certeza de lo que aun no ves pero que será hecho realidad, siembra con fe
Mateo 13:1Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó,a [a a 13.2: Lc. 5.1–3.] y toda la gente estaba en la playa
Con la confianza que aún dejando tu casa puedas estar tranquilo, cuando no hayan situaciones que te aten a tu casa, cuando estés tranquilo porque aún estando sentado la gente te escuchará. Cuando tengas a alguien quien te escuche y comparta contigo tu pensamiento, tu idea, tu visión, tu sentimiento, tu trabajo, tu proyecto, pero sobre todo no te olvides que tienes un ministerio y que tu reproducción y crecimiento será cuando siembres la semilla que es la palabra de Dios; entonces vamos y hagamos discípulos en todos los confines de la tierra

ü Donde debes sembrar?
Mateo 13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino;. 5Parte cayó en pedregales, . 7Y parte cayó entre espinos; 8Pero parte cayó en buena tierra
Debes sembrar, debes llevar la semilla, debes llevar la palabra de Dios a todas partes, porque siempre habrá una semilla que caerá en buena tierra, la buena tierra está en donde vea, oye y entienden los ojos, los oídos y el entender de tu espíritu.
Esa semilla crecerá y no te preocupes como tenga que hacerlo, porque el Espíritu Santo se encargará de esto.

ü Porqué debes sembrar?
Porqué la cosecha siempre comienza con una semilla
Sino siembras no hay cosecha, sino siembras no hay crecimiento, sin siembra no hay desarrollo, es mas sin siembra no creces, sin siembra no te fortaleces, sin siembra no te llenas del saber y la gracia de Dios, El crecimiento es el aumento, en la medida que creces, en esa medida te desarrollas.
Lucas 2:40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.

ü Para qué debes sembrar?
Esperando que lo que siembres sea multiplicado:
Mateo 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno
Para que una vez hayas sembrado y esa siembra crecido, llegue el tiempo de la multiplicación
Genesis 35:11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos
Hebreos 6:14,15 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.b [b b 6.14: Gn. 22.16–17.] 15Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa

Reflexión
1. Cuando recibiste tu primera cosecha? Hace 10, 5, 3, hace un año o no has recibido nada. Que esperas para recibirla, las puertas se abren en este día para que sin tocar esa puerta puedas entrar a recibir la semilla y comenzar tu primera cosecha.
2. Te quedarás con las ganas de sembrar o quieres ser participe del movimiento evangelístico que Dios está poniendo en la iglesia, pues si es así acércate al pastor o ministerios encargados para que te enteres de los proyectos evangelisticos que se tienen en la iglesia.

La humanidad se rige en la ley de la siembra y la cosecha.
Si no levantas la cosecha el día que llega la pierdes
Para recibir las bendiciones que el Señor desea darte debes labrar tu propia tierra, sembrar tu propia semilla, y saber levantar tu propia cosecha cuando el tiempo haya llegado
Debes hacer algo hoy para poder recibir las cosas que Dios tiene y quiere darte después

Si ya probaste todo lo que puedes ver y no funciona, prueba con lo que no ves, a Dios no lo puedes ver pero funciona

Cada día que dejamos pasar…. es un día que dejamos de aprovechar

Isaías 55:
10Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,c [c c 55.10: 2 Co. 9.10.] 11así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.
12Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. 13En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.

Siembra una disposición y cosecharas un sentimiento, siembra un sentimiento y cosecharas un pensamiento, siembra un pensamiento y cosecharás una acción, siembra una acción, y cosecharás un hábito, siembra un hábito y cosecharás un carácter, siembra un carácter y cosecharás un destino

Pero también
Siembra una ofrenda y recibirás agrado; siembra el diezmo y recibirás bendición hasta que sobreabunde; siembra obediencia, fe y acción y recibirás expansión; siembra la semilla de la palabra de Dios y recibirás sabiduría. PORQUE EL FRUTO DEL JUSTO ES ARBOL DE VIDA Y EL QUE GANA ALMAS ES SABIO

La tierra de las promesas es para aquellos que creen, el que tenga oidos para oir que oiga lo que Dios ha dicho.

PROSPERIDAD EN EL CRISTIANISMO


Dios te bendiga!!.


Las creencias tradicionales nos han llevado a considerar la prosperidad como algo antibíblico. Sin embargo, inspirado por el Espíritu Santo, Juan dice que su deseo es que prosperemos y tengamos salud. Más adelante, en el versículo 11 de 3 Juan, nos indica: «Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios». Si la prosperidad fuera algo antibíblico, ¿por qué Él desea que prosperemos? Como ve, la prosperidad en sí no es mala.
El dinero no es la raíz de todos los males. El amor al dinero es la raíz de todos los males (1 Ti 6:10), y existen personas cometiendo este pecado, ¡sin poseer ni un peso! Sin embargo, quiero que usted entienda que la prosperidad abarca mucho más que las finanzas.
Cuando Juan dijo que deseaba que prosperemos y tengamos salud, añadió la oración «así como prospera tu alma». El hombre es espíritu: tiene un alma que consiste de la mente, la voluntad y los sentimientos y, además, el hombre habita en un cuerpo. Por lo tanto, existen la prosperidad espiritual, la mental y la física.
Para prosperar espiritualmente, usted debe nacer de nuevo. Cuando usted recibe a Jesús como su Salvador y como el Señor de su vida, su espíritu nace de nuevo y se restablece la comunión con el Padre celestial. Eso lo coloca a usted en posición de recibir de Él todo que lo su Palabra promete.
Para que su alma prospere, usted debe ser capaz de controlar su mente, su voluntad y sus sentimientos. El acumular mucho conocimiento no significa que su mente esté prosperando. La prosperidad mental ocurre cuando usted utiliza la información que ha adquirido; cuando usted controla su mente en lugar de ella a usted. En 2 Corintios (10:5) se indica: «… derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo». La persona que hace esto tiene control de su mente y está en posición de prosperar mentalmente. Si la Palabra de Dios no vive y opera en usted, no tendrá el dominio completo de su mente. De la misma forma es como debe controlar su voluntad.
Cómo controlar la voluntad
Algunas personas dicen «Señor, ayúdame a quebrantar mi voluntad». Dios no quiere que usted tenga una voluntad quebrantada para que Él pueda dominarla. Lo que Él desea es que usted someta por completo su voluntad a la de Él para que ambas trabajen unidas.
Cuando Dios creó al hombre, le dio una voluntad con poder. En realidad, es una voluntad divina porque otorga al hombre el derecho de escoger su destino para la eternidad. Solamente un dios tiene ese poder. El hombre fue hecho a imagen de Dios y se le dio la voluntad para que tome sus propias decisiones.
Usted puede irse al infierno si así lo desea, y Dios respetará su derecho a hacerlo; por supuesto usted no tiene que ir ahí, pero tiene la libertad de hacerlo. Por otra parte, usted puede escoger a Jesucristo y a la Palabra de Dios y pasar la eternidad junto a su Padre Celestial. ¡Qué privilegio! La decisión es suya.
Cuando el alma de una persona prospera, su voluntad está en armonía con la voluntad de Dios. ¿Cómo puede usted estar en armonía con la voluntad de Dios? Mientras no conozca lo que su Palabra dice, no podrá hacerlo, pues la Palabra y la voluntad de Dios son una misma cosa. Una persona sincera no puede tener voluntad para algo y expresar lo contrario. Si usted está en armonía con la Palabra de Dios, quiere decir que está en armonía con la voluntad de Dios.
Cómo dominar la naturaleza emotiva
Hablemos ahora acerca de nuestros sentimientos, que son parte del alma. En primer lugar, Dios lo creó a usted con una naturaleza emotiva. Usted fue creado a imagen de Él, por lo tanto, Dios también debe de tener sentimientos.
Las escrituras confirman que Jesús lloró (Juan 11:35) y que Dios se ríe (Salmo 2:4). Por supuesto que expresar los sentimientos no es malo, sin embargo, para que nuestra alma prospere, no debemos dejarnos llevar por los sentimientos.
Los Evangelios revelan que Jesús sintió compasión. Él dijo que solamente hizo lo que vio a su Padre hacer, por lo que la compasión es una persona: el Padre. Jesús expresó sus sentimientos, pero no se dejó llevar por estos. Él siempre ejerció dominio propio, y nos dio el ejemplo a seguir: el alma que prospera debe mantener siempre sus sentimientos en armonía con la palabra de Dios.
Su prosperidad y su salud nunca serán mayores que la prosperidad y la salud de su alma. Usted puede ser un creyente nacido de nuevo, incluso ser lleno del Espíritu Santo, y sin embargo no prosperar en su alma.
Por ejemplo, una santa mujer de Dios que viva en la pobreza, podrá hacer, por medio de la oración, que haya avivamiento en la iglesia y que todos en el pueblo sean salvos, pero estar siempre enferma y en cama por no creer lo que dice la palabra de Dios con respecto a su propia salud.
La prosperidad verdadera
Lo que el mundo define como prosperidad material (prosperidad de los sentidos) incluye el oro, la plata, el prestigio social y el poder económico y político. Y lo que el mundo define como prosperidad mental (prosperidad del alma) es «saberlo todo».
Sume estos dos conceptos y el resultado será una persona que usa su mente para obtener poder político y económico. Para el mundo, esto constituye la definición total de prosperidad, y usted puede ver fácilmente las desventajas.
La prosperidad verdadera es la capacidad de solventar las necesidades humanas en cualquier aspecto de la vida. La riqueza y el poder no pueden satisfacer todas las necesidades.
El dinero es un dios pésimo: no puede comprar la salud ni prevenir que las dolencias o enfermedades controlen el cuerpo humano. Es cierto que se puede usar para comprar, hasta cierto punto, la salud, pero la forma de sanar que el mundo utiliza es en realidad muy limitada.
En el ámbito mental, una persona puede saberlo todo y aun así no tener la capacidad de utilizar ese conocimiento para obtener el dinero o la salud que necesita.
Solo la Palabra
¿Qué produce la prosperidad espiritual, mental y física? ¿Qué une a estos aspectos? La Palabra de Dios. En Hebreos 4:12, la Biblia dice que «la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos», también dice que «penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón».
Cuando usted anda en la palabra de Dios, prosperará y tendrá salud. La voluntad de Él para con nosotros es que tengamos salud total, y que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts 5:23). ¡Alabado sea Dios!